e n t r e m a n o s
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Entre los poemas de mi nuevo libro en marcha están surgiendo algunos cuyo origen se remonta al año 2007, cuando puede encontrarme con estos excelentes versos del poeta italiano Gianfranco Lauretano: «Mira, hacía falta que nacieses porque antes había en el mundo un hueco de palabras»*
Estos versos me llevaron inevitablemente a pensar en todos aquellos seres humanos que no llegan a nacer, especialmente en aquellos a los que se les priva de esta posibilidad de forma deliverada mediante el aborto. Y es que, quizás, el problema principal del aborto es que no se repara en la humanidad del ser que se elimina. La misma humanidad en la que me he basado para dar vida a estos poemas. Si un ser humano inexistente es un hueco de palabras, un ser humano eliminado es un hueco de palabras que nos sume en el vacío; en un silencio que se detona en nuestra conciencia, porque su destrucción implica dar prioridad a nuestras circunstancias por encima del bien y la belleza objetivos que supone su existencia ya en marcha.
Por otro lado, y al hilo de lo que comento, la presente situación social y política española están otorgando al tema de estos poemas un rango de actualidad imprevisto, porque como sabemos, el problema, que no es nuevo entre nosotros, se agrava aún más con la legislación en ciernes que prepara el gobierno. Creo que siempre es buen momento para proponer una solución a los embarazos no deseados que tenga en cuenta la vida como respuesta, nunca la muerte. Por estas razones, dejo aquí este poema, uno de los que me van surgiendo a propósito de la vida humana desde el estado embrionario hasta el nacimiento.
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Puedes consultar el texto de la introducción en español AQUÍ. |
n o s e m u e r e l a p o e s í a
"Las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente; sólo algo vivo puede ir contracorriente."
G. K. Chesterton