ENTRE MANOS

25/jul/2013 - Cuenta 140

Publicada el 26 Ee julio Ee 2013 a las 0:30


 


Como decía en mi post de hace casi dos meses, http://www.pabloluquepinilla.com/apps/blog/show/26778528-17-may-2013-concurso-140, en abril El Cultural de El mundo comenzó un concurso semanal de poesía en 140 caracteres al que no he dejado de comparecer salvo en dos ocasiones. El concurso se ha celebrado hasta la fecha quince veces, en las que he sido finalista con once micropoemas, si bien no todas las semanas que he participado me han seleccionado un micro para la final. Así pues, una semana fui finalista por partida doble y la última semana por partida cuádruple, siendo esta semana donde, además, premiaron mi micro, que sale publicado en El Cultural de papel hoy viernes 26 de julio.






Cuando hace ya casi un año comencé a colgar micropoemas en Twitter, perseguía sobre todo dos objetivos. De una parte, ir dando a conocer, siquiera mínimamente, los jirones que en el proceso de escritura se iban desgajando del cuerpo principal de textos mayores, para, de esta forma, interactuar con los lectores, si se terciara o, cuando menos, dejar caer algunas briznas de poesía para quien quisiera recogerlas. De otra, comprobar si en lo que escribo era posible rastrear versos que justificaran en buena medida y por sí solos el trabajo poético en su conjunto. No en vano, siempre he pensado que cualquier obra poética halla plena justificación cuando se puede encontrar en ella siquiera uno o dos versos/renglones que de forma aislada trasciendan la obra entera del autor. Por esta razón, entendía que obligarse a seleccionar unos pocos textos breves que se intuyen con mayor pegada es un trabajo últil y bastante saludable para profundizar y mejorar en la labor creativa. A estas intenciones, cabría sumar las reflexiones que albergaba la entrada con la que arropaba el nacimiento de mi cuenta de Twitter, que a primeros de agosto cumplirá un año: http://www.pabloluquepinilla.com/apps/blog/show/18335241-15-ago-2012-tuites-iacute-a. A lo que tan solo me atrevería a añadir un comentario relacionado con la actitud de los autores que vuelcan su trabajo en redes sociales y más específicamente en Twitter. Así, si uno de los peligros de esta costumbre es que nos puede despistar de la consecución de obras de mayor calado y ambición por cuanto la idosincrasia del entramado sociodigital fomenta el halago fácil y la autocomplacencia, no es menos cierto que no plegarnos a alguna forma de contacto directo y asiduo con los lectores (para esto se «inventaron» las tertulias y talleres literarios, entre otras cosas) favorece que el autor se parapete tras la propia obra que, en lugar de forjarse sostenida por la pasión artísitica, acaba condicionada en exceso por una «extrategia de carrera» y los proyectos y obsesiones —en el sentido peyorativo del término— del creador, lo que a la postre suele traducirse en un empobrecimiento de esta.


Así pues, desde mi punto de vista, Twitter puede aprovecharse como una herramienta más desde la que ejercer el trabajo poético apostando por la brevedad y los beneficios señalados siempre y cuando no sofoque la ambición creativa, permita poner el foco sobre algunos de los versos que forman el mosaico de la propia actividad poética para vislumbrar su verdadero alcance, y nos permita aprender, con la debida prudencia, de la interacción con los lectores.


No quisiera terminar este post sin tener un recuerdo por las víctimas y familiares de los fallecidos y heridos en el trágico accidente que en el anochecer de la víspera de Santiago Apostol ha tenido lugar en la capital gallega. Para ellos mi oración y cercanía.

17/may/2013 - Concurso 140

Publicada el 27 Ee mayo Ee 2013 a las 17:15


Desde hace algunas semanas el suplemento de cultura de El mundo, El Cultural, viene celebrando un concurso semanal de poesía en 140 carcateres, dirijido por Joaquín Pérez de Azaústre,  al que, hasta la semana pasada, he tratado de no faltar. Uno de los avatares que ha ido cobrando fuerza en mis participaciones es "haz" con el que el viernes pasado resulté finalista por segunda vez. Quizás, en esta ocasión, el hecho de resultar finalista sea más destacable debido a que el número de finalistas ha sido tan solo de siete. Pero no me molestaría en escribir esta entrada si no fuera por la agradable sorpresa que produce encontrar en las convulsas aguas del universo digital a participantes que, de forma anónima, se molestan en comentar algunos micropoemas exhibiendo maneras de verdaderos críticos.


Así, en esta última ocasión, el tema era "El desierto" y mi micro, con el que he quedado finalista, ha sido:

560 de haz

No hay nada que distraiga la mirada,
mientras experimento una tensión
que se confunde con la escena.

A su propósito, un internauta anónimo ha escrito:

«#45

La comentarista, 24/05/2013560 de haz

No hay nada que distraiga la mirada,
mientras experimento una tensión
que se confunde con la escena.


En efecto, Haz ha conseguido resumir en tres líneas la esencia del desierto. Es precisamente la ausencia el valor de este poema, que bajo una forma en apariencia sencilla oculta una lectura compleja y cíclica. Haz renuncia a la descripción externa, visual para definir su desierto: la arena, el sol, el cactus. No hay nada, dice. Lo que le quedaría al poeta sería describir es estadio interno, lo que el desierto produce en el que lo mira, pero hábilmente, Haz vuelve a remitir la sensación interior a la visión externa, diciendo que esta "se confunde con la escena". Este movimiento circular de lectura expresado con sencillez es de gran inteligencia, pero el poema tiene valores más profundos, al introducir la tensión que provoca la nada como eje temático. La tensión que provoca la nada impide que esta exista, ni en el marco ni en el interior del que mira, porque existe esa tensión. La tensión aúna ambos en la misma identidad esencial de lo desértico. La tensión como definición de lo inexistente. El abismo de lo vacío. El vértigo de la ausencia. Esta es la verdad universal que contiene el poema, la imposibilidad de la nada mientras haya unos ojos que miran, con la virtud particular de que queda en el aire si el escenario en tensión ha provocado la tensión del espectador o si es esta, la tensión humana, la que se proyecta en el escenario provocando la identificación.


¿Hace ruido el árbol que cae en el bosque si no hay alma viva que lo escuche caer? Este es el universal de la duda. 


(no se me olvide anotar que el poema oculta otro. Gracias a las resonancias fónicas del léxico escogido, el que mira también:


"experimenta una extensión
que se confunde con la arena"


Este es el poema oculto, el que solo leemos con el subconsciente, la imagen subliminal que nos hace palpar también el desierto. Extensión y arena, cualidades palpables, definitorias, ocultas bajo palabras que remiten a otras cosas. La literalidad escondida. No sé siquiera si Haz ha sido consciente del gran poder de la similitud fónica. 


No ha cantado al desierto. Ha hecho que el desierto florezca en el poema. Ha ido a la esencia intangible que se oculta bajo la cosa. Puro creacionismo.»

Lo que tiene el anonimato es que uno no tiene la oportunidad de dar un beso en los morros a quien tan bien le ha tratado. En fin. Sirva al menos esta entrada para dar anónimas gracias. Aunque quizás después de esto, si es que sigo participando, debiera cambiar de avatar.


Todo lo relacionado con el concurso de la semana pasada puede verse aquí:


Finalistas: http://www.elcultural.es/blogs_comentario/Cuenta_140/27/64663/El_desierto-_finalistas
Concurso: http://www.elcultural.es/blogs_comentario/Cuenta_140/27/63524/El_desierto