Recursos para el estudiante / Rasgos cantiga de amor y de amigo




Rasgos característicos de una cantiga de amor y otra de amigo


          Rasgos característicos de las dos cantigas siguientes, una de amor y otra de amigo:

 

El-rey de Portugale

barcas mandou lavrare,

e lá iran nas barcas migo

mya filha e noss’ amigo.

El-rey portugueese

barcas mandou fazere,

e lá iran nas barcas migo

mya filha e noss’ amigo.

Barcas mandou lavrare

e no mar as deytare

e lá iran nas barcas migo

mya filha e noss’ amigo.

Barcas mandou fazere

e no mar as metere,

e lá iran nas barcas migo

mya filha e noss’ amigo.

 

Traducción: El rey de Portugal / barcas mandó labrar / y allá irá en las barcas

conmigo, / mi hija y nuestro amigo. // El rey portugués / barcas mandó

hacer / ... // Barcas mandó labrar / y botarlas en el mar / ... // Barcas

mandó hacer / y meterlas en el mar / ...

 

Muitos me dizen que servi dõado

ũa donzela que ei por senhor.

Dizê-lo poden, mais ¡a Deus loado!

poss’eu fazer quen quiser sabedor

que non é’ssi; ca ¡se me venha ben!

non é dõado, pois me deu por én

mui grand’afan e desej’e cuidado

 

Traducción: Muchos me dicen que serví de balde/ a una doncella que tengo por señora.

/ Pueden decirlo, pero ¡Dios sea loado! / puedo informar a quien

quiera saberlo / que no es así; porque, ¡así me vaya bien! / no es de balde,

pues me dio por ello / muy gran afán y deseo y cuidado.


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El poema que comienza con «El-rey de Portugale» es una cantiga de amigo, mientras que el que lo hace con el verso «Muitos me dizen que servi dõado» se trata de una cantiga de amor.

 

Las razones que justifican esta conclusión son de tipo estilístico, semántico y temático.

 

Los versos del poema «El-rey de Portugale» pertenecen a una difundida cantiga de Johan Zorro. Por los textos que nos han quedado de este autor se deduce que estuvo al servicio de algún rey portugués, que probablemente fue Alfonso III, yerno del Rey Sabio (1.248-1.279); y por la ubicación de sus obras en los cancioneros, que seguramente  desarrolló su labor poética en el tercer cuarto del siglo XIII. Como otros poetas de tipo tradicional, se especializó en un tema simbólico de la naturaleza, el mar. De esta especialización da buena cuenta el texto objeto de este comentario, que reúne casi todos  los elementos característicos de las cantigas de amigo.

 

En primer lugar, desde el punto de vista estilístico, el poema presenta el clásico paralelismo de estas cantigas. Es decir, que las estrofas se repiten con tan solo algunos cambios en unas pocas palabras. A su vez, se da el encadenamiento estrófico conocido como «leixa-pren», entre el primer verso de la tercera estrofa y el último de la primera (se repite el vocablo lavrare en la posición final de ambos versos), y entre el primer verso de la cuarta y el último de la segunda (se repite el vocablo fazere en la posición final de ambos versos). Obsérvese que se consideran estrofas de dos versos ya que los versos que ocupan las posiciones tercera y cuarta de cada grupo de cuatro se corresponden con el estribillo, que se repite sin variaciones en toda la composición. En cuanto a la métrica y la rima se da el siguiente esquema: 6a6a8B8B, es decir, estrofas de dos versos con 6 sílabas métricas cada uno y rima asonante, y un estribillo octosilábico de dos versos con rima consonante. Este modelo estrófico de estrofa monorrima y estribillo monorrimo se conoce con el nombre de retrouenge, aunque en este caso se da la anomalía de que los versos del estribillo son más largos que los de la estrofa. La retrouenge descrita (que originalmente es como se conoce el nombre de un género poético francés) de estrofa monorrima, generalmente un dístico, seguida de estribillo monorrimo, es, por otro lado, una forma expresiva característica de la cantiga de amigo. Esta apreciación no es banal para justificar la relación de este poema con la familia de las cantigas de amigo, ya que pone de manifiesto los vínculos existentes entre las líricas de carácter tradicional, base popular y expresión arcaica de la romania: jarchas, cantigas de amigo galaico-portuguesas,  refrains franceses, Frauenlieder alemanes. Por último, y como aspecto curioso de la composición, hay que resaltar la aparición de la la «–e» paragógica en las rimas asonantes de los dos versos de cada estrofa.

 

Por otro lado, atendiendo a las connotaciones semánticas y temáticas de la pieza, hay que destacar que el personaje del poema es una mujer que habla de su amigo (amado). Esta circunstancia, si bien también contribuye a enmarcarla en el contexto de las cantigas de amigo, le proporciona un marco de exotismo y diferenciación respecto de las características que este protagonismo lírico adquiere habitualmente en este tipo de cantigas. En ellas, la protagonista femenina suele confesar a una amiga o a su madre su amor por un amado al que está entregado. Éste es el caso de cantigas como la muy difundida de Martin Codax, que arranca «Quantas sabedes amar amigo», en la que la amante expresa su amor ante sus amigas a las que invita a contemplar a su amigo en la ribera. Sin embargo, en la cantiga que nos ocupa se da la paradoja de que la protagonista del amor es la madre, que, a su vez, nos sugiere que el amado lo es también de la hija. Se da por tanto un extraño problema interpretativo en la pieza que ha llevado a algunos críticos a referir que en ella se pone de manifiesto una relación a tres, o ménage à trois, entre la madre, la hija y el amigo de ambas.

 

En el plano temático, también hay que señalar que las referencias a la naturaleza, en este caso el mar, es otro aspecto característico de muchas de estas obras, llegando estos sentimientos hasta el extremo de la personificación de algunos de los elementos naturales: árboles, flores, pájaros, olas («ondas»), a quienes la enamorada se dirige para preguntarles por el ausente. No obstante, este extremo de la personificación no se da en este poema, en el que la referencia marítima se limita a contextualizar la escena. De cualquier forma, y sea como fuere, la filiación marítima es un aspecto muy representativo de la lírica galaico-portuguesa, ya que se da en abundantes composiciones.

 

En cuanto a los versos de la estrofa que empieza «Muitos me dizen que servi dõado», pertenecen a un poema de cuatro estrofas, siendo la de este comentario la primera de ellas. El autor es Alfonso Sánchez (1.289-1.328), hijo bastardo del Rey don Denis, que a su vez fue nieto de Alfonso el Sabio, y rey de Portugal entre 1.279 y 1.325. Este rey luso también fue un prolífico poeta admirador de su abuelo y gran mecenas. La condición de hijo bastardo de Alfonso Sánchez suscitó una gran rivalidad con su hermano, el primogénito del Rey don Denis, que condujeron a la guerra civil, y obligaron a nuestro poeta a exiliarse en Castilla a la muerte de su padre. Su poesía destaca por el cuidado formal. Esta circunstancia estilística es sin duda una de las características de las cantigas de amor, como la presente, que acusan la influencia provenzal (en ellas es posible rastrear huellas de la lírica occitánica, en particular de la cansó) en forma de refinamiento cortesano, entre otras cosas. Este fenómeno, a su vez, pone de relieve el carácter no popular de estas composiciones que, a diferencia de las cantigas de amigo, no precisan de las técnicas de memorización paralelísticas al estar destinadas a un público más urbano y generalmente palaciego, y enmarcarse en entornos también de este tipo. Así, en el caso de la que se analiza, la ausencia de elementos naturales en los versos y la alusión a una doncella  subrayan a su manera este carácter urbano.

 

Por lo demás, se trata de una obra en la que el protagonismo lírico lo asume un hombre que habla de su amada en un contexto amoroso, lo que constituye una de las constantes de las cantigas de amor. También hay veces en las que el personaje masculino del poema se dirige directamente a la amada, si bien éste no es el caso de nuestro fragmento. En él, si se lee el conjunto de las cuatro estrofas de la composición, más bien se detecta cierto tratamiento temático que recuerda a lo que será la poesía amorosa en Castilla en los siglos posteriores: el clásico lamento del desamor, profundamente doloroso, casi heroico y en ocasiones con cierto poder redentor. En este sentido, este tipo de cantigas bien podrían ser precursoras, al modo galaico-portugués, de esa poesía de cancionero castellana de los siglo XIV y XV que recoge el cancionero de Baena, y que se revitaliza de la mano de poetas del siglo XV no incluidos en él de la talla del marqués de Santillana (Íñigo López de Mendoza) o Juan  de Mena (al que se le ha tardado tiempo en reconocer su mérito en este campo). Prueba de ello es también el fuerte conceptismo de la composición, reforzado por el encabalgamiento ininterrumpido de versos y estrofas hasta el final (para apreciar este último aspecto hay que leer la composición en su conjunto), que es un procedimiento muy utilizado en esta escuela, dando lugar a lo que se conocía como cantiga atehuda.

  Por último, la estructura estrófica: 10a 10b 10a 10b 10c 10c 10a resulta bastante frecuente entre los trovadores galaico-portugueses. A su vez, el empleo del término senhor  (en el segundo verso) para referirse a la amada manifiesta la herencia, en este caso de carácter léxico, de la lírica occitana a la que nos referíamos anteriormente. Ambos extremos son dos características que, junto con las descritas en los párrafos anteriores, permiten justificar la adscripción de esta pieza al conjunto de las cantigas de amor.