PUBLICACIONES / Poesía / Cero

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Contraportada

 




Solapas

            

Vídeos

Estos son los vídeos que he preparado sobre cada una de sus cuatro partes del volumen y que he ido subiendo en mis redes sociales. Pueden ser una manera de aproximarse al texto:




Presentaciones



- Presentación de Petra Pappová.
- Presentación de fromthetree.
- Presentación de José Luis Almarza.




Presentación de Petra Pappová


Es un verdadero placer para mí poder formar parte de la presentación de un poemario tan especial como es Cero y de ver a tanta gente que ha decidido acercarse hoy a La Buena Vida. Sobre todo hoy en día, viviendo con los ojos pegados en los espejos negros de las pantallas de los móviles, de la tele, etc. que nos proporcionan un sinfín de estímulos, se valora el nacimiento de una obra tan compleja como Cero. Ya hará más de un año desde que leí por primera vez su versión digital y en agosto, cuando Pablo me regaló un ejemplar en su nuevo traje impreso, me hizo mucha ilusión poder hojearlo y descubrir el libro junto con las ilustraciones de Luis. Cuando me pidió que participase en este evento, acepté encantada, ya que desde el verano su poemario no desapareció de mi mesita de noche. Al volver a leerlo, me acordé de las palabras del protagonista de uno de los cuentos de Jorge Luis Borges, Utopía de un hombre que está cansado. En aquella utopía somos testigos de un curioso debate entre el hombre cansado y el propio Borges. Uno de los temas es la lectura y el hombre cansado se sorprende al escuchar que Borges es propietario de miles de libros de los que se había leído la mayor parte. En el futuro se valora más la lectura atenta y repetida que la cantidad de libros leídos. Como dice el hombre cansado, no importa leer sino releer“. La presente publicación es justamente ese tipo de texto al que hay que volver.

He vuelto a pensar en este cuento de Borges también por el significado de Cero. Un mensaje que se refleja en este poemario en diferentes niveles y que su autor explica en una especie de prólogo titulada Origen de coordenadas. Los poemas que encontramos en el libro fueron escritos entre los años 2007 y 2013, un tramo de seis años en el que sigue presente una visión única de la realidad cotidiana pasada por el fino colador de la subjetividad. Es algo a lo que estamos acostumbrados desde su primer libro de poemas Los ojos de tu nombre (2004) y que aparece también en SFO (2013), un breve poemario con fotos del diseñador José Luis R. Torrego, un camino visual y poético por las calles de San Francisco. En Cero, igual que en SFO, imagen y poesía se fusionan. Es una sutil entrada a la mente humana y a los sentidos, a cuyo despertar contribuye la complicidad que se halla entre las ilustraciones de fromthetree, frescas, atrevidas, y los versos del poeta que sigue la invitación del ilustrador a entrar en ese juego de la búsqueda del sentido de la vida. Las diez imágenes complementan los poemas y subrayan el carácter lúdico, metatextual, moderno y a la vez clásico de esta publicación. El símbolo del cero no se entiende como la nada. Alude a la tradición clásica de entender la forma del círculo, óvalo, una especie de arquetipo de uróboros, la serpiente engullendo su propia cola, símbolo antiguo del ciclo eterno de la vida, uno de los problemas centrales de la ontología. La palabra “cero” y su representación gráfica invitan a jugar con el significado que se le asocie.

El poemario, igual que los dos anteriores, nos lleva de viaje, esta vez es un viaje cíclico en el que el lector tiene la oportunidad de construir imágenes que luego decostruye, reconstruye con el fin de darles nueva vida, nuevo significado. Este poemario es el resultado de una labor minuciosa, premeditada, llevada a la perfección con detalles no perceptibles a primera vista. Por un lado, un atrevido guiño del autor que nos invita a descubrir las voces que hacen eco en el espacio de Cero. Un eco tan presente e inevitable en nuestros tiempos. Un eco que representa el camino personal del poeta, su memoria literaria que le ha llevado a crear poesía. Pablo reconoce orgulloso las referencias intertextuales que tejen su texto. Ya sea como citas o referencias indirectas no sólo de los grandes maestros de la literatura, sino también de filósofos, matemáticos, físicos, etc. En la frontera entre la belleza y la fealdad, la claridad y la oscuridad, la comprehensión y el caos babilónico, se halla la palabra como una de las herramientas más fuertes de la que dispone el ser humano. La misma con la que podemos mentir, hablar de cosas inexistentes, inventarnos mundos enteros. Y allí es dónde residimos. Como dice el poeta: “Estás/en el aire que desaloja en su estallido una palabra.”

Son muchos los textos con los que dialoga el autor y cuya lista nos ofrece en las Notas perimetrales. Esos textos oscilan entre las referencias clásicas como, por ejemplo, las citas en latín de Virgilio, y las de personalidades de actualidad como Woody Allen o el texto promocional de la película estadounidense de Robert Redford Quiz Show. Además hallamos referencias al mundo científico y teórico. Como ejemplo podemos mencionar el poema Discípulo de Derrida decostruyendo a su amada. La imagen que acompaña el poema es surrealista, sencilla, llena de gracia. Tanto la imagen como el poema apuntan a la querencia de recomponer la unidad de un sentido y eso es un reto para nuestra memoria y nuestras manos. Vivimos rodeados de fragmentos hasta o, sobre todo, en el amor e intentamos con ellos construir lo que más queremos. Pero la realidad tiene sus propias líneas de dispersión que frustran nuestros intentos.


Para concluir me gustaría leeros uno de mis poemas favoritos de este libro, Rigor vitae (ella):

Quisiera ser carne donde albergar tu herida,
bandada migratoria para sobrevolar su origen,
hormigón y acero, bóveda en la incertidumbre.
Quisiera ofrecerte alguna forma de sentido,
el temblor donde yace el agua del significado.
Sin embargo, te diluyes como un crujido sordo
o un retablo de arcilla bajo una lluvia de silencio;
como un paisaje desoyendo la distancia infinita
que mendiga nuestra frágil capacidad de amar.
Quisiera evitar que eres aquello que rehúyes
                                                     y te aísla,
                              te aísla,
te aísla,
hasta deshacerte en el polvo que me ahoga.
Hasta borrar la interrogación desnuda de tu cuerpo,
las huellas del inicio, la obra del gran Rilke.


Presentación de fromthetree


Buenas tardes:

[Agradecimientos]

Hablar de las ilustraciones de este libro es hablar de diez años de amistad con Pablo. No puedo disociar una cosa de la otra, me es completamente imposible.

Por lo menos desde mi punto de vista, el del “ilustrador”, este libro es el resultado de un lento proceso de decantación. Aquí es necesario hacer una primera clarificación: no son ilustraciones realizadas ex profeso para el libro, sino que son ilustraciones que se han incorporado a él en la medida que son parte inescindible del propio proceso de creación del poemario. Yendo al grano: los fui dibujando a la vez que Pablo fue componiendo los poemas correspondientes, y viceversa, de tal forma que la simbiosis entre dibujos y poemas es casi absoluta. Una segunda puntualización: todos los dibujos pertenecen a una serie que empecé a finales de 2006, y que interrumpí temporalmente (espero que no por mucho tiempo) a principios de 2010, El Sueño de la Razón. Esta es una serie que siempre he considerado “abierta”; abierta en el sentido de colaborativa, de tal forma que iba dando entrada bien a ideas que mis amigos me iban aportando sobre el leitmotiv de la serie (“el sueño de la razón crea monstruos”), o bien directamente, como es el caso de Pablo, el dibujo partía de un poema previo, o era una versión de un dibujo previo en función de la interpretación que Pablo daba de él, o bien el dibujo llevaba consigo la esperanza de que Pablo escribiera algo sobre ello.

Y esto para mí es lo esencial de la obra que aquí presentamos: que me ponía a dibujar con la intención (manifestada o no) de que Pablo escribiera algo sobre ello, porque sabía que compartiendo mi obra con Pablo, el horizonte creativo se abría. Porque sabía que con Pablo entraba en mi obra un punto de vista siempre sugerente, que sacaba a la luz posibilidades escondidas apenas esbozadas en los primeros bocetos. En suma, compartir mi proyecto con Pablo lo enriquecía, lo potenciaba hasta límites insospechados.

Un ejemplo muy evidente de este proceso de creación compartida es Comida rápida, que si no me equivoco es la primera colaboración que tuvimos juntos. Recuerdo que quedamos a tomar café un domingo por la tarde en una terraza de Rosales, y en un momento determinado le empecé a enseñar un cuaderno donde apuntaba los bocetos preparatorios para las ilustraciones de El Sueño de la Razón. Uno de los bocetos era (literalmente) una chorrada que se me había ocurrido: “ostras, si uno cae en el Amazonas y es devorado por una bandada de pirañas, desde el exclusivo punto de vista de las pirañas, se ha convertido en comida rápida…” Así, el boceto mostraba a un hombre paralizado por el miedo viendo cómo se acerca a él una bandada de hambrientas pirañas. Y se titulaba: Comida rápida. Como podéis ver, una tontería. O al menos eso pensaba yo. Nos despedimos y unos días (o unas pocas semanas) después, no recuerdo cómo, Pablo me enseñó la primera versión de su poema Comida rápida. Literalmente flipé. Dos cosas me dejaron descolocado:

• que Pablo había dado con una lectura “existencialista” que originariamente yo no tenía en mente; y

• que esa interpretación le daba un plano de lectura al dibujo que no solo no era incompatible con mi boceto, ¡sino que abría de repente toda una línea de trabajo antes desconocida para mí!

Después de leer el poema de Pablo hice y re-hice el dibujo (la versión que aparece en el libro es la segunda), en el que traté de plasmar la atmósfera que de una forma tan plástica había descrito Pablo.

***
Pero eso no es lo importante.

Lo importante es que la mirada de Pablo sobre mi boceto me había hecho descubrir una forma de expresión que estaba allí, estaba dentro de mí, pero que nunca había salido a la luz. De forma gradual, la mirada de Pablo sobre mi “cutre-boceto” me fue espoleando para innovar, para explorar nuevos caminos, nuevas formas de expresión, para salir de mi zona de confort “academicista” y confrontarme de una forma mucho más decidida con otros lenguajes que hasta ahora habían sido ajenos a mi limitada experiencia cultural. Empecé entonces a jugar con el lenguaje, a animarme con el ready made y con el trash art, a introducir referencias poéticas y musicales, a forzar la semántica de los dibujos. Y sobre todo, me hizo entender que El Sueño de la Razón no podía ser una obra cerrada (en el sentido de sistemática), como yo pretendía que fuera, sino que debía entender cada dibujo como una tesela, dentro de un mosaico más amplio, más permeable, menos coherente (en el sentido lógico-formal) y, sobre todo, mucho más dinámico, interrogativo, abierto en sus significados, en suma, mucho más vivo.

Pero más aún: descubrí que cuanto más confrontaba con él lo que hacía, más ideas, más puertas, más posibilidades se me abrían ante mis ojos. Comprobaba en acto que, como decía Ivanov [Pablo, esta vez lo cito bien, ¿eh?], el “arte nace de la vida”. Comprobaba en acto que la unidad no la genera una mera suma o adición de individualidades, sino emprender un camino común donde se comparte con el compañero de viaje el deseo de crecer, de conocer siempre algo más.

Así, “Quiz Show”, los dos dibujos de “Rigor Vitae”, “El que sueña no ama”, “Discípulo de Derrida deconstruyendo a su amada”, “Perdonado pero no olvidado”, “Open Your Mind”, “Comida rápida” (que ya he citado) o “El concepto de agua no sacia la sed”, no son solo ilustraciones “poemadas”, o poemas ilustrados, sino que son dibujos que, en su génesis y desarrollo, está el deseo de compartir las evidencias que tratan de plasmar cada uno de los dibujos con un amigo que introduce en el proceso creativo una luz, una perspectiva, unos planos de lectura, que no son meros contrapuntos o interpretaciones a pie de página, sino que forman parte de su ADN. En definitiva, y con esto acabo, puedo decir sin el menor atisbo de postureo, que lo más bonito de estar aquí, ha sido el inmenso privilegio de haber podido compartir estos últimos años con Pablo.

[Y los que te rondaré morena].

Muchas gracias.



Presentación de José Luis Almarza


PARTE I PARTE II






Internet



- En 
Conocer al autor (abril de 2010).

A lo largo de los más de dos minutos y medio, explico en qué consiste el libro Cero. También he grabado la lectura de un par de poemas del libro

Para ver ambos vídeos hay que pinchar AQUÍ y acceder al vídeo de la presentación que aparece por defecto, o al de la lectura en la opción "Lectura". 


Comentarios


- Petra Pappová para la presentación pública, La Buena Vida, Madrid, 6-nov-2014
- fromthetree para la presentación pública, La Buena Vida, Madrid, 6-nov-2014
- José Luis Almarza para la presentación pública, La Buena Vida, Madrid, 6-nov-2014


Prensa y publicaciones

- «Cero de Pablo Luque», Rafael Lema, Adiante Galicia, 3-oct-2014
- «Pablo Luque demuestra que en poesía el cero puede tender a infinito», Miguel Ángel Ordovás, El Periódico de Aragón, 23-oct-2014
«Cero, un punto de partida», Luis Quero, Páginas Digital, 5-nov-2014
«La poesía debe ser un zarandeo, no un golpe fatal», Manuel de la Fuente, ABC.es 7-mar-2015
«Pablo Luque Pinilla. Cero», Aitor Francos, Clarín. Año XX-Nº116. Mar-Abr de 2015



Blogs


-
«Cero», Blog, 5-oct-2014 por Álvaro Valverde 
«Del cero al infinito:la poesía total de PLP», 15-oct-2014 por Félix Molina, Félix Molina - Arte y Literatura

«Cero, de Pablo Luque Pinilla, en Plasencia», 56-feb-2015 por PLANVE
«En la Puerta con Cero, de Pablo Luque Pinilla», 6-feb-2015 por Álvaro Valverde, «Plasencias», PLANVE


 


Prensa

«Cero», 3-oct-2014
por Rafael Lema, Adiante Galicia


"Cero" de Pablo Luque
Autor: Rafael Lema | Publicada: 03/10/2014


Cero es el tercer poemario del madrileño Pablo Luque Pinilla, que acaba de editar el sello sevillano Renacimiento y llegó a mis manos este agosto. Ceros y círculos, condenadas geografías, palabras que como todas son y surgen por contraste, en lucha con la inmediata para lograr un verso, prodigio de la lengua, escultura elaborada con los huesos de los náufragos de los malditos navíos que buscaban el bendito surco de las islas innominadas.

En la Costa da Morte sobrevivía un soñador apátrida llamado Man; habitante de un círculo, llenó su patria de circos de distinto tamaño, sobre casas, montañas, diques portuarios. Lo conocí de pequeño, con mis tíos, con los que hablaba alemán, la lengua de sus muertos; lo intenté definir, más que comprender, de joven; lo perdimos cuando aquella marea negra, el año que mudamos de era y todo se cambió. Nada fue igual desde entonces en la redondez del globo, y la poesía -intangible fruto dañado e hiriente- también sufrió las convulsiones del siglo, pues de la sociedad se nutre y a sus poetas devora. De las heridas del poeta y de sus musas, en el juego de la vida dúplice de nuestro desvalido ser de materia y espíritu, nacen estos versos.

En tiempos de twitters, nocillas y evanescentes neohaikús, celebro la poesía en donde las palabras pesan, como en toda obra trabajada y meditada, cerrada y circular. El verso se sostiene por sí mismo, arrebatando su filiación, su origen, cuando en él se desprende la demediada fatiga del ser y el mundo, el ejercicio de sincronías y diacronías marcadas por la angustia y el deslumbramiento de las imágenes, la búsqueda del tono, la definición del eco.

En el siglo XXI alcanzamos mayor conocimiento, arrancamos mayor número de hojas al árbol de la sofía en donde Adán conspiraba con la serpiente contra Eva, y pese a ello tenemos frío, mucho frio, mucha más hambre que Virgilio y Dante, a los que no les faltaba el abrigo metafísico de la lluvia dorada. Pero no hemos dejado morir la poesía; algunos seguimos reclamando su pulso, animando su magia, estimulando su ánima; es nuestra vacuna descargada de consciencia.

En Cero siento el círculo como un dolor en los ojos, sin principio ni fin. La respuesta que devuelve el cielo a nuestro grito es un eco, una orografía de signos sin código. No queda la huella del descanso de los dioses sobre la hierba verde, a causa del tiempo, el viento, el agua. Ni las aladas señoras del cielo dejaron sus pasos en la arena, porque año a año el mar se eleva, crece, arrebata paseos, pantalanes, rompeolas. Pero sí hay un origen, también en la redondez de la esfera, cuando el lápiz clava su punta sobre la superficie de un trozo de materia que se deja amar. Alfa-omega, el-ella. No hay vida sin entrega, sin descubrimiento de contrarios que se unen. Todo tiene un comienzo, es una gran verdad, también el retorno tiene inicio. Los caminos descargan en el mar, algo físico que ya no oculta isleños paraísos. Nosotros, los del oeste que llegamos del este y somos hijos del trébol, lo sabemos. Maldito seas círculo, vana ilusión, fatiga de las horas desveladas, búsqueda de revelaciones sin sentido.

Bendito el camino que intentamos hollar, nuestros extravíos, dudas, genuflexiones, desánimos. Todo para llegar a la concusión de que ceros y nadas no existen, no se sostienen, solo son invento de poetas. Como la misma poesía. Pero no por ello contradigo al autor, “nuestro vínculo es un ámbito de asombro”. La poesía cree en lo que vemos y en lo que no vemos, desmiente a los cautivos de la ira, a los que cobijan entre algas esferas de sombras. El poeta habla de espacios sagrados, sabiendo que vive en un avispero ácrata e inhóspito, pero tiene un portulano de querencias, de voces, de lecturas; unas coordenadas de desafíos y abandonos, y sostiene su vela en medio del océano, contra viento y marea.

http://www.adiantegalicia.es/opinion/rafael-lema/cero-de-pablo-luque.html





«Pablo Luque demuestra que en poesía el cero puede tender a infinito»
Por Miguel Ángel Ordovás, El Periódico de Aragón




M. A. O. 23/10/2014
CERO
AUTOR Pablo Luque Pinilla
EDITORIAL Renacimiento
PÁGINAS 120
PRECIO 18 euros


El Cero con el que Pablo Luque Pinilla titula este libro que ha publicado Renacimiento no se identifica con el vacío; más al contrario, hace referencia a un origen, al punto desde el cual se parte para emprender un camino o una búsqueda. Por eso, buena parte de los poemas que componen el libro tienen una voluntad de definir, de decir y de describir las cosas, como queriendo dotar a la palabra poética de esa potencia creadora que alberga su etimología.

Los poemas de Luque van cimentándose en ellos mismos a la vez que definen lo que nombran con una implacable solidez marcada por un extenso uso de la anáfora, la repetición que a su vez evidencia otro de los conceptos que aparecen a menudo en este libro: la circularidad --como circular es el cero-- y una manera de entender el tiempo en la que presente, pasado y futuro confluyen e identifican, como le sucedía a Eliot, una evidente influencia del autor. "Todo empieza y acaba en un mismo lugar", dice en el poemaInflexión, en el que espacio y tiempo aparecen enmarcados en ese vínculo cíclico en donde no cabe hablar de un principio o un fin.

No es únicamente la presencia del autor de Cuatro cuartetos la que puede apreciarse en este poemario, en el que Pablo Luque dialoga con otras voces poéticas que perfilan el tono de su escritura. Pero las referencias culturales no se limitan únicamente a la poesía, y abarcan el cine --desde Woody Allen hastaMatrix--, las matemáticas --con la evocación de Evariste Galois-- o la filosofía --como en uno de los poemas más sugestivos del libro, Discípulo de Derrida deconstruyendo a su amada--. Por último, no hay que olvidar tampoco las ilustraciones que acompañan a algunos de los poemas, obra de Luis Ruiz del Árbol, que resultan un complemento idóneo a la escritura de Pablo Luque Pinilla.






«Cero, un punto de partida»,  5-nov-2014 
Por Luis Quero, paginasdigital.es


Este jueves 6 de noviembre a las ocho de la tarde se presenta en el Café del Libro La Buena Vida de Madrid (Calle de la Vergara, 5) el poemario Cero, del madrileño Pablo Luque Pinilla, en el que se incluye un ramillete de dibujos de fromthetree. Lo edita el veterano sello Renacimiento. En el acto se sumarán al poeta y al ilustrador la profesora y traductora eslovaca Petra Pappová, docente de la Universidad de Nitra, donde dedica sus esfuerzos a tender puentes entre las literaturas española y eslovaca; y José Luis Almarza, durante bastante tiempo activo comentarista cultural en programas de radio y televisión.

Nos encontramos ante un volumen coral y heterogéneo, que dedica sus más de ciento veinte páginas a indagar el origen o el destino de las cosas, su sentido en definitiva. No en vano, el autor reconoce en alguna entrevista que el libro bien podría haberse llamado “Partir de cero”, por cuanto en él persigue una perspectiva desprejuiciada, sin ideas preconcebidas acerca de la naturaleza de la realidad, que suponga una ventaja para buscar en ella alguna forma de significado. Y que si se ha llamado Cero es “en parte porque vivimos la época del lenguaje sintético y recodificado, paradójicamente primitivo a pesar de nuestro vivir movedizo y adelantado”, según confiesa Luque Pinilla en el prólogo con que abre la obra. Esta aparente ingenuidad o atrevimiento, según quiera verse, redundando en el lugar común por excelencia de la experiencia humana, lo justifica el madrileño porque, aunque “la cuestión es tan vieja y actual como nuestra naturaleza, […] por alguna razón las cosas se ven de otra manera cuando empieza el cuerpo a cuerpo con la realidad, cuando se hacen las cuentas con el círculo que vamos trazando”, según leemos también en el mencionado prólogo.

De esta manera, sobre la base del nacer, crecer, amarse y morir, escenarios que se corresponden con cada una de las cuatro partes del libro, los poemas de Cero se dividen entre aquellos textos que celebran lo que cantan, y aquellos otros que recurren a la ironía para denunciar situaciones inadecuadas a la naturaleza humana. Así, por citar algunos ejemplos, en sus páginas se ironiza sobre la facilidad de la nada en el poema “Nada” o el arte reducido a concepto en textos como “Microensayo”, en la misma medida que se reconoce única y necesaria la existencia de cada persona en el poema “Era necesario que nacieras”. Igualmente, se reflexiona sobre el valor del tiempo presente en “Inflexión”, así como en el poema irónicamente ecológico “Punto limpio” se reconoce que “Reciclamos basura / organizamos el fracaso”; situación que parece revertirse en “Trébol”, donde el yo lírico rememora “el misterio de ser hoja / emergiendo en un círculo de lluvia”. También apreciamos esta dualidad temática cuando junto a un sugerente “Discípulo de Derrida deconstruyendo a su amada” (título tomado de la ilustración de fromthetree que lo acompaña) que manifiesta que el sujeto amoroso no admite reinvenciones, encontramos otra composición en la que se afirma que “El que sueña no ama” y que el rostro amado existe, entre otras cosas, “Para que yo esté / Y eso me basta”. Estas situaciones se repiten también cuando se denuncia en “Comida rápida” que “Cada vez es más fácil la muerte”, y se afirma la vida reconociendo en la muerte, en otro poema: “El lugar donde ocurre / cuanto sucede desde siempre: el olor a tierra mojada, / el verde de la hierba ahuyentando el miedo, / el círculo de piedra / que rodea un animal de dos especies // Una para vivir allí donde colmé mis horas / otra para habitar aquí donde perduro en su presencia”.

Asimismo, en este libro parece subrayarse el valor de la unidad mediante un efecto de contrarios. Defendiendo que lo disperso puede permanecer unido si se aprecia a través del prisma del sentido. Así parece subrayarse mediante la flor de ajo de la portada defromthetree, donde el tallo sujeta los fragmentos dispersos de la flor. Esa y no otra es lo que parece justificar la acusada heterogeneidad del volumen. Ya sea en el plano referencial, donde junto a las alusiones clásicas como Deméter, Ceres o Crono, entre otras, se recurre a la iconografía contemporánea a partir de símbolos diversos, marcas comerciales, el citado “Punto limpio”, cineastas como Woddy Allen o películas comoMatrix, por citar algunos ejemplos. También cuando junto a las relaciones con la literatura, como manifiestan las citas de Rilke, Eliot, etcétera, se muestra el mundo de la ciencia en algunos títulos o a través de personajes que recorren las páginas de Cero tal y como sucede con el caso del desdichado Galois. También en el plano temático y en el formal, donde no menos de cuatro o cinco patrones métricos conviven alternándose durante todo el libro entre versos blancos de medida fija, versos blancos imparisílabos, versos libres, poemas en prosa y elementos propios del concretismo vanguardista.

Adicionalmente, el volumen se acompaña de un copioso apéndice al modo de las publicaciones anglosajonas que supone un complemento útil para rastrear citas y referencias varias.

http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp? cod=6064&te=19&idage=11158&vap=0




«La poesía debe ser un zarandeo, no un golpe fatal», 7- mar-2015 
por Manuel de la Fuente, ABC.es


LIBROS

Pablo Luque Pinilla: «La poesía debe ser un zarandeo, no un golpe fatal»
MANUEL DE LA FUENTE / MADRID Día 07/03/2015 - 11.58h

▪ Su libro «Cero» es un número uno de la poesía de esta temporada

Pablo Luque Pinilla: «La poesía debe ser un zarandeo, no un golpe fatal»
HELLOLUPE.COM
Pablo Luque mirando a su «Cero»... o al infinito


Del «Cero» hasta casi el infinito, ese es el apasionante, trepidante y vertiginoso viaje hacia las estrecheces de la nada que ha realizado el poeta Pablo Luque Pinilla en su nuevo poemario, que lleva precisamente ese título, «Cero» (Ed- Renacimiento). Un caminar corajudo por los territorios de la poesía más osadísima, alucinada y alucinante.

-Con todas las cosas bonitas que hay en este mundo, usted apuesta por el «Cero».

-[Sonrisas] Sí, claro, porque el mundo es redondo, pero no por su forma esférica, sino porque todas las cosas en su imperfección remiten a un punto de fuga del que puedes llegar a enamorarte. En fin, si el cero no fuera lo que va antes del uno, sería la pura nada, pero como origen de lo que le sigue, ¡es tan hermoso!

-En su libro no faltan las citas: Eliot, Rilke, Virgilio, Lagerkvist, José Hierro, Woody Allen, Pavese, Yeats… ¿Por qué a tantos poetas les gustan tanto las citas? ¿Son imprescindibles?

-Qué va, para nada. De hecho, en mi primer libro apenas las hay. Pero en este eran un reto. La hipótesis creativa de esta colección de poemas es que las cosas permanecen unidas en función de su relación con la totalidad. Por lo tanto había en él una pretensión aglutinadora de referencias dispersas. Más allá, siento que todas las referencias de este texto han formado parte del bolo alimenticio de mi experiencia vital.

-Pero hay un fantástico detalle, las explica al final en sus «Notas perimetrales».

-Es un giño a los libros anglosajones y una ayuda para el lector. Si este no conoce el dato histórico o filosófico al que me estoy refiriendo, yo se lo acerco. En esto, como en casi todo, los anglosajones han demostrado ser siempre más prácticos que nosotros.

-Posee usted un ritmo vertiginoso, trepidante. ¿Eso dónde y cómo se aprende?

-Decía Umbral que no estoy seguro si decía que decía alguien, que la sintaxis es una facultad del alma. Yo, en mi apariencia tranquila, en realidad soy muy espídico. Así que la poesía es una catarsis maravillosa para mi velocidad interior, que he aprendido a modelar un poco cuando escribo.

-Para conseguirlo, escribirá usted con ordenador, no creo que escriba a mano como los médicos…

-Mi primer libro de poemas surgió enteramente a mano, pero hace años que me gusta ametrallar el teclado. Entre otras cosas, porque se parece a un piano, que te permite probar y probar hasta que encuentras la nota exacta.

-Aunque a usted sí se le entiende, no como a mi médico de familia.

- [Risas] Es que la poesía es una experiencia y la experiencia es lo único que no te engaña…

-Tengo mucha curiosidad y supongo que los lectores cuando le lean por saber cuáles son sus poetas españoles preferidos.

-Dejándome muchos, seguro, por todo lo que me falte por leer, entre los patrios ahora mismo me quedo con San Juan, Lope, Lorca, Cernuda, Claudio Rodríguez, el primer Valente, y con todos los ciclos de escritura que cito en el prólogo de mi antología Avanti. Como ve, no oculto que soy más de momentos de poetas que de obras completas.

-Escribe usted sobre la deconstrucción de la amada. Yo creí que sólo se deconstruía la tortilla…

- [Carcajada] En realidad yo parodio la deconstrucción de la amada en el poema «Discípulo de Derrida deconstruyendo a su amada», título tomado del dibujo de fromthetree que lo acompaña, pero bien mirado, ambas deconstrucciones son bastante absurdas.

-¿Los endecasílabos, que usted domina a la perfección, son el Ronaldo y el Messi de la poesía?

-Mmm, yo siempre fui de Maradona, porque su estilo refleja que aprendió a jugar en la calle. O de Zidane, que supongo aprendería en un salón de baile. El problema de los futbolistas de ahora es que casi todos juegan de academia. Unos son mejores y otros peores, pero todos se parecen mucho. Da igual el molde formal, lo que importa es la personalidad.

-Y además controla usted el latín, lo usa en sus versos.

-El que lo controla es mi tío de América, que además me corrige cosas.

-Denver, las Rocosas, Irlanda, Italia, Bahrein… ¿La poesía es un largo viaje? ¿A ninguna parte, a ese «Cero» del título?

-El viaje poético es un viaje por el mapa interior que traza la realidad, claro que sí. Y el «Cero» un punto de partida apasionante «hasta el infinito… ¡y más allá!», como dice uno de los personajes más emblemáticos de Pixar.

-Y un poema en parte gráfico. ¿O sea, que vanguardista?

-[Sonríe] El caso es viajar, vamos. De tal manera que si un texto se llama «Quiz Show», es normal que en él las palabras viajen desde el exterior hasta la conciencia del personaje del poema, donde se condensan de una manera sorprendente. O al menos eso se ha intentado.

-Su poesía me desborda. ¿De eso se trata, de que el lector se ahogue? Se va a buscar un lío…

-[Risas] Siempre que se consiga sobrevivir vamos bien. La poesía debe de ser un zarandeo, no un golpe fatal.

-Después de este «Cero», su siguiente libro será «1» o «-1».

-Pues no lo sé, pero el cero siempre precede al uno. Y al Uno, ya puestos…

REFUTACIÓN A PAVESE
«Verrà la morte e avrà i tuot occhi»EFU (*)

Vendrá la muerte a disponer mis ojos
como dispone el tiempo que me resta.
Vendrá en enjambre insomne
a expresar su alboroto de desierto.
Tendrá la forma de mis labios,
el rictus de mi rostro,
el frágil animal de mi delirio;
tendrá cuanto posee la esperanza.
Sabré entonces que fue real la vida,
piedra esculpida sobre la roca de otro sueño.
Sabré entonces que fue precisa esta existencia:
el grito sordo de la escucha,
la voz que reconocen mis oídos,
el espejo que niega mi orfandad.
La imagen devolviéndome
el número preciso en el recuento,
los cabellos pensados para mí.
Los que me han dado para esclarecer
el empedrado de mis pasos.
Los que he tomado para consumar
su desafío de abandono.
Su itinerario de presencias
donde ceder los ojos
                                  y extinguirme.

(*)«Vendrá la muerte y tendrá tus ojos».

poetasapiedeweb@abc.es // Facebook: Manuel de la Fuente // Twitter: @manolhito







«Pablo Luque Pinilla. Cero»
Por Aitor Francos, Clarín. Año XX-Nº116 Mar-Abr de 2015







Blogs



«Cero»,  5-oct-2014
Por Álvaro Valverde, Blog de Álvaro Valverde

        
"Esta es una obra densa, muy pensada, resuelta con oficio, completa, cerrada y circular (como su título), que no hace concesiones a ninguna galería, que apunta a lo más alto, algo, por cierto, poco frecuente en nuestra poesía actual. Basta con reparar en las citas o epígrafes que menudean por el libro, todo un tratado. De cultura vivida, añado. Se agradece su tono (personal e intransferible), que en literatura lo es todo, y esa mezcla de ciencia y verso, de concreto y de abstracto, de lo más antiguo y de lo más moderno, con un aire intempestivo, y radical (en el mejor sentido). También la precisión. Que vale para el vocabulario, claro, pero también para todo lo demás, incluido el sentido".

Estas palabras de uno, junto a otras de José María Castrillón y Luis Ingelmo, figuran en la contracubierta de Cero, el nuevo libro del madrileño (1971) Pablo Luque Pinilla que publica Renacimiento. ¿Qué más puedo añadir? Pues eso.






«Del cero al infinito: la poesía total de PLP», 15 -oct-2014
Por Félix Molina, Arte y Literatura


Del cero al infinito: la poesía total de PLP
octubre 15, 2014
por Félix Molina
Cero | Pablo Luque Pinilla, 2014

 


Ahora que vislumbramos la eternidad o el infinito y la ciencia se vuelve, cada vez más, poesía –nanoscopios que inspeccionan más allá de lo microscópico, sondas que perduran por nosotros en el espacio– tendremos que recordar que, antes que cualquier conocimiento, la palabra ya anduvo entretenida en proyectarnos sobre todo.

Digo esto porque acabo de leer, para mi alegría, Cero, el nuevo libro de Pablo Luque Pinilla (editado por Renacimiento), con quien tuve la suerte de abrir Literatura y… en este blog, y su escritura es la constatación de que tenemos en el verbo todo lo que queremos saber, tal y como nos decían aquellos viejos maestros de gramática (preguntémosle al verbo, siempre al verbo…;).

Cero va de orígenes, de la creación entrevista en un magma donde la única certidumbre es –lo aplaudo diariamente– la belleza; trata de la geometría y sus misterios, origen y pregón a la vez de lo bello creado (“Contemplo la estructura de su haz, / el mapa que despliega su lección / de simetría en la isla de St. Patrick, en la piel de Dublín: Baile Átha Cliath” –leemos en "Trébol").

Ocurre que –como le sucedió en su introspección sobre la ciudad de San Francisco, que nos sembró para siempre, muy dentro, una fotografía adicional a las geniales que pululaban por el libro SFO– Pablo Luque se guarda de asignar a la poesía un solo, único, unívoco lenguaje; más bien abomina de dicha representación y se encarga de apacentarnos un buen rebaño de voces donde se unen los registros científicos (como en "Analepsis embrionaria"), filosóficos (la deconstrucción de Derrida, aplicada a un original poema amoroso) o hasta irónicamente ecológicos (“Reciclamos basura, / organizamos el fracaso”, se lee en "Punto limpio"): todo, tamizado por la conciencia de su esencia original y su destino incierto, es susceptible de ser poético, en parte porque a través de la indagación que es este libro de PLP vamos sabiendo que lo más poético de todo es –simplemente- ser, es decir, originarse, crearse (no olvidemos de paso, la etimología donde el poema hunde sus raíces), proclamarse ese cero revisitado desde todos sus cantos –los de su volumen geométrico y los de su música esencial.

Que no se comprometa con un lenguaje poético dado (nunca mejor dicho), determinado, no quiere decir que su expresión no sea un compromiso directo con lo bello, con lo buenamente cantado, ahora –en este 2014– como en los tiempos de un Catulo. Pablo cierra sus textos como siempre se cerró un buen poema: con esas líneas que lejos de lapidarse se golondrinizan, para estar siempre yendo y viniendo a nuestra experiencia de lectores y de personas. “Al final todo obedece al ángulo con que se gire el ojo” en "Perdón" o “la deriva del agua en la inclemencia / de este baño mortal llamado vida”, en "Comida rápida" –entre varias decenas de versos compañeros– cumplen para mí ese eterno y rítmico ritual poético que es acordarse de un verso y, como de paso, agarrarse a él cuando la vida nos zarandea.

Otro prodigioso hallazgo en Pablo Luque es el cuidado detallismo de la edición de su Cero, de la que el autor no se desentiende. Vuelve a incluir –como en el glosario de SFO, con pasión casi anglosajona (por aquí no se estilaba este dispendio)– un conjunto de “Notas Perimetrales”, que interseccionan con los contenidos que ya andaban revoloteando por nuestros resquicios, desde la primera lectura de los textos precedentes. Todo se adoba –por si todo no era ya un todo- con el uso de las imágenes, del que ya teníamos buena muestra (fotográfica) en SFO, pero que en este libro transitan por el venero de la ilustración (la cubierta y diez piezas de Luis Ruiz del Árbol), y son siempre un hermoso trasunto gráfico del texto que acompañan. Es una tendencia que se respiraba en el aire hermosamente viciado (y fresco a la vez, claro) del también originalísimo poeta Pe Cas Cor (Pedro Casariego Córdoba, http://www.pedrocasariego.com/), al que dedicaremos sin dudarlo una reseña o quizá una hoja luminosa en el calendario que viene. O en el Lorca más expresivo y colorista, con dibujos trazados por su propia mano. O en el Apollinaire genitor de esta corriente, al que (como a PLP en "Quiz Show") se le quedan pequeños los estrechos márgenes del verso, y prefiere siempre la irisación del caligrama –por darle un nombre a la explosión, a ese Big Bang de las palabras en torno a lo que se quiere expresar. En el origen, la poesía ya es el trazo –o al revés, nunca se sabrá: todo trazo prefiguraba ya su poesía.

 ***

 Sin ánimo destripador alguno, recojo dos muestras (que se quedan escasas) de lo que puede ser la lectura de Cero, acompañadas por las imágenes que las confrontan en el libro.


"Perdonado pero no olvidado"

 

P E R D Ó N

Un rombo horizontal,
dos arcos rotos y torcidos,
un pozo de visiones encontradas.
Entregamos un beso cuando nos dirigimos al arrepentimiento
y en su expresión
todo se desenvuelve en una forma.   

La del gigante que dibuja una guadaña de tristeza
o la del medio óvalo de párpados cerrados.
La del cíclope forjando un rayo para destruir a Crono
o la del trazo suave del destino.
La de la furia púrpura sembrada en el desierto
o la que entiende lo oportuno de desear lo inacabable.   

Venimos al perdón con un gesto de violencia
o sobre el potro duradero de la misericordia.

 Al final todo obedece al ángulo con que se gire el ojo.

 

 

 
"Comida rápida"

 

C O M I D A     R Á P I D A 

Cada vez es más fácil la muerte.

Jorge Dot


La agonía en el mar. El mediodía ebrio
flotando entre los ángulos del agua.
La mirada perdida, la escena del dolor.
Incontables las migas de mi cuerpo,
los golpes de los peces, sus desgarros.
Una sombra frenética que embiste
esparciendo mi sangre en la marea.
Pasto soy de los seres que habitan en el fondo,
su hambre tras el delirio de la espuma;
la deriva del agua en la inclemencia
de este baño mortal llamado vida.


También os señalo aquí el sitio más recomendable, para engancharse aún más a su lectura y un clip de video inestimable para introducirnos en el mundo de Cero:

http://www.pabloluquepinilla.com/cerolibro.htm

© Todos los derechos de los poemas e ilustraciones reproducidos son de Pablo Luque Pinilla y Luis Ruiz del Árbol.


http://felixmolinapublica.wordpress.com/2014/10/15/del-cero-al-infinito-la-poesia-total-de-plp/





«Cero, de Pablo Luque Pinilla, en Plasencia», enero 2015
Por PLANVE



pablo luque2


CULTURA, LITERATURA, PLASENCIA
Cero, de Pablo Luque Pinilla, en Plasencia
PLANVE

Dicen los expertos que en el año 2004, cuando Pablo Luque Pinilla (Madrid, 1971) presentó su primer libro Los ojos de tu nombre (Huerga & Fierro), ya se podía intuir que esta autor llevaría al lector de viaje a las profundidades de sus textos, especialmente por el quehacer minucioso de la palabra. Trabajador prolífico, además de crear y dirigir la revista de poesía Ibi Oculus, ha publicado no solo poemas, sino también críticas, estudios, artículos y entrevistas en medios españoles y extranjeros. En 2013, la Editorial Renacimiento publicó SFO, un libro con fotografías de José Luis R. Torrego, y entonces mostró que la imagen y el texto se complementan, sin quitar profundidad al trabajo de escritor.

Ahora Pablo Luque Pinilla viene a Plasencia con su último libro, que lleva por título Cero, ilustrado esta vez por Luis Ruiz del Árbol. Lo presentará en la librería-café La Puerta de Tannhäuser, en compañía de Álvaro Valverde, el viernes 6 de febrero a las 20:00 horas.

De este libro, Álvaro Valverde ha escrito: “Esta es una obra densa, muy pensada, resuelta con oficio, completa, cerrada y circular (como su título), que no hace concesiones a ninguna galería, que apunta a lo más alto, algo, por cierto, poco frecuente en nuestra poesía actual. Basta con reparar en las citas o epígrafes que menudean por el libro, todo un tratado. De cultura vivida, añado. Se agradece su tono (personal e intransferible), que en la literatura lo es todo, y esa mezcla de ciencia y verso, de concreto y de abstarcto, de lo más antiguo y de lo más moderno, con un aire intempestivo, y radical (en el mejor sentido). También la precisión. Que vale para el vocabulario, claro, pero también para todo lo demás, incluido el sentido”.

Presentación de Cero de Pablo Luque Pinilla

Palabras de Álvaro Valverde

Viernes, 6 de febrero de 2015

Librería-café La Puerta de Tannhäuser

A las 20:00 horas

Publicado: enero 2015

http://planvex.es/web/2015/01/cero-de-pablo-luque-pinilla-en-plasencia/



«En la Puerta con Cero, de Pablo Luque Pinilla», enero 2015 
Por  Álvaro Valverde en «Plasencias»,PLANVE





LITERATURA, NOTICIAS, PLASENCIA

En La Puerta con Cero, de Pablo Luque Pinilla
ÁLVARO VALVERDE

Hoy viernes 6 de febrero a las ocho presentamos Cero, el último libro de Pablo Luque Pinilla, publicado por la sevillana Renacimiento, en La Puerta de Tannhäuser.

Por mi amistad con el poeta, leí el original en su archivo correspondiente (ya no se estilan los mecanoscritos) y le trasladé algunas indicaciones. Pocas, creo recordar. El libro me pareció ya logrado. Cuando Pablo, hombre minucioso, me pidió que escribiera unas líneas para la contracubierta del libro (algo novedoso por estos lares), le envié lo que sigue: “Esta es una obra densa, muy pensada, resuelta con oficio, completa, cerrada y circular (como su título), que no hace concesiones a ninguna galería, que apunta a lo más alto, algo, por cierto, poco frecuente en nuestra poesía actual. Basta con reparar en las citas o epígrafes que menudean por el libro, todo un tratado. De cultura vivida, añado. Se agradece su tono (personal e intransferible), que en la literatura lo es todo, y esa mezcla de ciencia y verso, de concreto y de abstarcto, de lo más antiguo y de lo más moderno, con un aire intempestivo, y radical (en el mejor sentido). También la precisión. Que vale para el vocabulario, claro, pero también para todo lo demás, incluido el sentido”.

El madrileño Pablo Luque es autor de SFO (con fotografías de José Luis R. Torrego, Renacimiento, 2013) y Los ojos de tu nombre (Huerga & Fierro, 2004), así como de la antología Avanti. Poetas españoles de entresiglos XX-XXI (Olifante, 2009).

También ha publicado poesía, crítica, estudios, artículos y entrevistas en diversos medios españoles y ediciones bilingües italianas.

Cero

En lo que respecta a Cero, el libro que nos ocupará esta noche, Luque ha explicado que se titula así no porque él se identifique con el vacío implícito en ese número, al contrario, hace referencia a un origen, al punto desde el cual se parte para emprender un camino o una búsqueda. Por eso, buena parte de los poemas que lo componen tienen una voluntad de definir, de decir y de describir las cosas, como queriendo dotar a la palabra poética de esa potencia creadora que alberga su etimología.

A Pablo, me consta, le hacía mucha ilusión venir a Plasencia a presentar su libro. Precisamente en La Puerta de Tannhäuser, una librería-café que ha conseguido llegar a muchos sitios y a muchos escritores y editores. Ojalá se sienta cómodo y acompañado.

http://planvex.es/web/2015/02/en-la-puerta-con-cero-de-pablo-luque-pinilla/#more-9788

Ficha técnica


Título: Cero.
Autor: Luque Pinilla, Pablo.
Diseño de portada y 10 ilustraciones: Luis Ruiz del Árbol (www.flickr.com/photos/fromthetree4/).
Diseño y Maquetación: o3 (www.o3com.com).
Fotografía autor: Guadalupe de la Vallina (hellolupe.com).
Editorial: Renacimiento (www.editorialrenacimiento.com).
Fecha: Septiembre 2014.
Páginas: 122 págs.
Medidas: 14,5×22,5 cm.
Cubierta: Rústica con solapas, plastificado mate.
ISBN: 978-84-8472-987-7.
IBIC: DCF.
pvp: 18 €.