Cero - «Un hueco de palabras»

N A D A    I
En la nada no hay nada





























C E N T R O
                  

Soy centro en el devenir de su plegaria
voz que reúne mi vocación de yema
ancla hambrienta para el subjuntivo de su herida.
Soy la red tupida que soñó Deméter
la vocación de savia que encarnó Ceres 
acantilado de preguntas en un ámbito de origen.
Me bebo sus palabras de viento
núcleo de sustancias 
hebra múltiple en el vientre de la espera.
En el templo donde albergar mi llaga
herencia de su fiat.
Crecerán mis órganos, piel, pelo, uñas
mas soy hambre liberada
metamorfosis imposible en la pauta del deseo.
Trago sal y agua 
oleaje en una sima oscurecida
espejo para su mirada de hembra
y la protección de los estambres.
Conozco el arco tenso del Misterio
y en mí acontece cuanto es cifra 	     
		

		       		 enelnudodeldestino.




C O N S T R U C C I Ó N
                  

Me cobijo entre algas en silencio 
y témpanos de sangre en las paredes.
Sumo esferas de sombras y cartílago
celdillas de conciencia en la raíz de la sed.
Poco a poco anudo los tejidos
desafío lo invisible.
Sé que me han creado y mi pasión no es vana
sé que fueron dos
el número del círculo
el polígono de lados infinitos para que emerja el núcleo
el vaso para la madeja del significado 
¿Quién aguarda mi salida? 
¿Por qué no se pronuncia mi nombre?
Cada día emito una expresión 
una brazada de luz 
y la oscuridad se oculta
aunque las heces y el orín se esparzan en la maleza.
Cada día, cuando llega la vainilla del postre
percibo su munición
el júbilo cuando se erizan sus papilas
o me erizo yo
y mi surco se ensancha
cauce de ida y vuelta para mi sustento
para vertebrar la voz
que da forma a su figura.





E R A     N E C E S A R I O    Q U E    N A C I E R A S
                  

Era necesario que nacieras para que llenaras en el mundo un hueco de palabras
para que desovaras la semilla del fruto remontando el camino de la sangre
la equidistancia entre el estiaje del sudor y el caudal desbocado de la arcilla
entre la piedra demorada en la maleza y el clamor de las hojas en su ascenso.
Era necesario que nacieras para que prendiesen raíces en la incertidumbre
acuarios de silencio que hospeden la ceguera de los páramos
pisadas que descifren la ovillo de las encrucijadas.
Era necesario que nacieras, porque faltaba entre nosotros tu vocación de simetría
la serie de los números ordinales, el abecedario en la deriva del conocimiento
el alumbramiento en la matriz subacuática del útero
cárcava de tejidos, templo donde forjaste el umbral de tu presencia. 
Y así contemplar las huellas de tus brazos en el aire
el volumen de tu cuerpo entre las sábanas
las cucharadas de tu voz parpadeando en la intemperie.
Y así encontrar un ámbito para nuestra naturaleza herida en el origen
conciencia de las nubes y nudo de la tierra entre las aguas
paréntesis de arena y cuenco albergando el infinito.
La historia de la bolsa liberando el hambre
el oleaje inadvertido de varios meses de crecimiento a oscuras
morada de sombra y esperanza
de certidumbre pensada para ti,               para mí,                 para ella.


Cero - «Inflexión»


C A Í D A    L I B R E
                  

Vivir es no volver, 
abandonar el punto de partida, 
                              lanzarse,
buscar el centro del gusano,
crisálida que en aire se transforma
como el vuelo que emprende lo perdido.

Vivir es abrazar  la huella sobre el fondo,
ver de cara los ojos de la muerte,
disolver lo vivido en lo profundo de la altura.

Vivir es no volver;
el precipicio desde el que caemos
batiendo el aire que nos va faltando.




I N F L E X I Ó N
Cuanto tengo es un espejismo de días ofreciendo su lomo, a veces pacífico, a veces encrespado. El futuro no existe, porque sucede como una proyección que se desmiente o se confirma en el empedrado del presente, en el triángulo de lo que acontece. Todo empieza y acaba en un mismo lugar. En la geometría del tiempo cuya formulación porta los enigmas de la arquitectura humana. Así, contemplamos el presente como una representación de las aspiraciones más insobornables. El disparo certero al ovillo de la conciencia. En ella se explicita nuestra hechura que o se cumple o nos abate. Y cumpliéndose, nos entrega lo perfecto en lo imperfecto, el origen en lo creado. Rápido como un instante y demorado como una eternidad. El dominio de la velocidad que nos es propio para conciliar esta inflexión en la que transcurrimos.




P E R S E C U C I Ó N
                  

Naturaleza escurridiza de la felicidad
Como un pez que abandona su refugio 
el vientre donde vive imaginando el aire
rastreando un hueco en la espuma para salir del fondo.
Como un ciego que atraviesa la parábola del viento
la tensión donde boquea, fugitivo, péndulo de escamas 
trazo inaprensible entre las horas bajo la bóveda del día.
Como una bala de neón que avanza mientras tiembla
escurriéndose en la línea perfecta de los párpados
en la imposible cuadratura de las manos tras su forma.
Su dibujo entrecortado en la intemperie que rastrea
dividiendo en surcos lo invisible
agitando las aletas que cortan el trayecto con su filo.
El vaho de las yeguas, el rocío en la campana del silencio
la llanura donde se desliza entre las manos del musgo sobre la quietud
     inmutable de las piedras.

Allí donde vibra su contorno bajo la anémona del sol 
donde se escucha el roce de su sombra contra el suelo 
levantando el polvo necesario para aclarar la imagen 
para rendir mis ojos tras el cerco de su ausencia 
tras la senda que humedece su figura imperceptible.

El regreso hacia el lugar del que surgió su impulso 
el rapto de partir para ensayar el vuelo 
para desvelar el forjado del origen esparciendo sus esquirlas 
    de sentido

horadando la uniformidad del oleaje 
al que retorna y del que huyó 
		             sin haberme abandonado.




- 2 7 3 º K
                  
Cero absoluto
Un instante curvándose en la luz,
unos ojos que observan su estructura,
el detalle que insiste en el ocaso
sobre el rodar quebrado de la noche.	
Un cuerpo que, tendido en el silencio,
acecha la guadaña susurrante
del viento acariciando la distancia.
El pozo de la escucha en el presagio
de un paraje que sueña lo imposible.
Descendemos pensando con los dedos
la franqueza del polvo, la presencia 
de la soga inquietando las espigas,
la figura templada de los granos,
el humo blanco, en su urgencia, frágil.
Los barrotes de nubes en racimos,
la probidad del surco en su barbecho,
el bochorno que eleva la humedad
del prado cuando pugna, vaporoso,
arrancando jirones de horizonte.
Trepamos en columnas de mercurio
como lo hace el halcón que se prepara
o repite su presa cuando huye.	
Como se busca el sitio que cobija
una última presencia inexorable
tras un umbral de cero grados kelvin.
El fogonazo que se aprecia allí
donde ya no se espera nada nuevo
salvo el protagonismo del vacío.




O P E N    Y O U R   M I N D

Open Your Mind, ©fromthetree, 2008
                  

Agente Smith, con manos poderosas
acaricia mi talle, retira su precinto,
consume mi interior con avidez.
Bebe sed de preguntas y certezas,
apura entre tus dientes mi pasado,
carne herida, testigo del Misterio.
Adiós olores, gustos, las miradas,
el canto de la brisa, su textura
y las correspondencias. Adiós Jeanne Duval.
Soy cifra aleatoria en este trance
de olvidar para siempre lo que fui.
De saber en el cubo que pensaron
mi forma de metal, homologada,
iniciando una vida de residuo
donde ser un producto 100% reciclable.




T R É B O L
                  
Contemplo la estructura de su haz,
el mapa que despliega su lección
de simetría en la isla de St. Patrick,
en la piel de Dublín: Baile Átha Cliath.
Penetro el entramado de sus nervios,
la transparencia agreste de la savia
hundiéndome en la turba de Twelve Beans;
en los muros de Kylemore junto al lago,
o tras los guantes sucios de Séan Thornton
enterrados a orillas de Asford Castle.
Desciendo el río en cruz de este camino
palpando su luz tenue tras las nubes,
el olor que le basta a mi esperanza.
Ese aire con carácter de promesa
hecho furia en el vértigo de Moher,
detenido en las costas de Cahersiveen.
Me entrego a esta insólita belleza
tallo adentro, buscando la raíz,
el mar de isla Valentia en el verano,
el sentido en el triángulo de Cork.
Una marea apremia mi andadura,
un pacto duradero con el agua 
que me indique el final de este trayecto,
la humedad de la tierra que me lleve
al punto de partida en Irish Sea.
Rememoro el misterio de ser hoja
emergiendo en un círculo de lluvia.
Miro al cielo;
              el asombro me acompaña.


Cero - «Con»




R I G O R     V I T A E    (É L)

Rigor vitae I, © fromthetree, 2010
                  

lo sé 
      lo he visto mientras me detenía en el espejo de tu ausencia
mientras miraba tu expresión
		             confiándome un fondo 
		      	                          de sombra 
mientras me sumergía en las aguas donde ahogas los peces del deseo

donde sabemos muere la vida que se pregunta quién eres
    quién soy




R I G O R     V I T A E    (E L L A)

Rigor vitae II, © fromthetree, 2010
                  

Quisiera ser carne donde albergar tu herida, 
bandada migratoria para sobrevolar su origen, 
hormigón y acero, bóveda en la incertidumbre.
Quisiera ofrecerte alguna forma de sentido, 
el temblor donde yace el agua del significado.
Sin embargo, te diluyes como un crujido sordo 
o un retablo de arcilla bajo una lluvia de silencio;
como un paisaje desoyendo la distancia infinita 
que mendiga nuestra frágil capacidad de amar.
Quisiera evitar que eres aquello que rehúyes
                                  y te aísla, 
                 te aísla,
te aísla,
hasta deshacerte en el polvo que me ahoga.
Hasta borrar la interrogación desnuda de tu cuerpo,
las huellas del inicio, la obra del gran Rilke.





E L   Q U E    S U E Ñ A    N O   A M A

El que sueña no ama, © fromthetree, 2011
                  

El que sueña no ama, 
ignora las lágrimas que tocan lo que somos,
la partícula de aire que protagonizamos.
El dolor es un álgebra infalible
y aún, si huimos, nos da caza.
Su bisectriz señala el centro,
busca la diana, nos acierta,
como un parto de liquen en la roca,
como una ancestral preponderancia. 
Por ella reverbera cuanto existe,
acontece en el mundo su humedad primigenia,
se expresa nuestra herida.
Por ella sopesamos lo forzoso,
la vasija de barro,
su contraluz de acabamiento
sobre un fondo que habrá de arrebatarnos.
En él se hace inefable la belleza,
indicio el rostro que miramos,
plegaria el roce de su piel, 
carnal otro horizonte.
Esa fracción de espacio y tiempo,
en el que nos abate un rapto de abundancia,
como el que proclamara un verso de Virgilio:
«Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia tangunt»*.
Lágrimas contenidas,
                    como las del amor.

*Trad.: «Hay lágrimas en las cosas que tocan el alma humana».




E S T Á S
                  
Estás
en el aire que desaloja en su estallido una palabra, 
en el empeño con que remuevo sus esquirlas indagando una trama de belleza y estrépito, 
donde el cansancio se pregunta con insistencia por qué,
y apenas quedan fuerzas que rendir sobre la mano ciega que nos espera.
Estás como la nube está, recortada por la cuchilla del sol en su contorno,
por la inminencia del agua allí donde se aguarda tu venida,
lluvia que extingue mi penumbra, mi celo atraído por el contrafuerte de tus ojos metálicos,
por los rasgos con que me eriza tu presencia.
Estás, como el surco que provoca tu figura.
Para que yo esté.
Y eso me basta.



Cero - «Desandar lo andado»



M I E D O
                  

No hay temor igual −dices−
al que engendra el desierto.
Olvidas que es de arena y piedra
el camino del agua 
hasta llegar al mar.




C O M I D A    R Á P I D A

Comida rápida, © fromthetree, 2010
                  

Cada vez es más fácil la muerte
 Jorge Dot

La agonía en el mar. El mediodía ebrio
flotando entre los ángulos del agua.
La mirada perdida, la escena del dolor.
Incontables las migas de mi cuerpo,
los golpes de los peces, sus desgarros.
Una sombra frenética que embiste
esparciendo mi sangre en la marea.
Pasto soy de los seres que habitan en el fondo,
su hambre tras el delirio de la espuma;
la deriva del agua en la inclemencia
de este baño mortal llamado vida.





Q U I Z    S H O W

Quiz Show, © fromthetree, 2011

Fifty million people watched, but no one saw a thing
Texto promocional de Quiz Show





H O M B R E     L O B O
                  
Te adentras en el bosque como en una palabra,
seno de niebla azul y transparente.
Sus infinitos muros interpretan la sombra 
tapiando el horizonte.
Aceptas olvidar la desnudez del llano, 
la dimensión que conocías.
Tu aullido implora el bienestar de la manada
mientras los árboles ocultan tu abandono. 

Tampoco la tiniebla ignora tu destino.





M O R I B U N D I A
                  
El silencio sobre la grupa del aire,
el silencio sobre su esencia de pájaros
tras un umbral de lodo y mares de ceniza,
tras un collado de hojas secas.
Allí donde brotó el manto de Isis, la raíz de Ceres.
Allí donde nace el abandono con garras de sepulcro 
y se transita la siembra del ocaso,
la semilla del acabamiento.
Un almiar de sueños en la arena,
en la vibración febril de la carne,
en su red tupida.
No queda tiempo, hay que partir.
El sudor sabe a sal,
los muslos se destensan,
las manos se aflojan como una flor de huesos,
la sangre ya no fluye
y mi forma dibuja un animal de gelatina. 
De cuanto he sido,
apenas fragmentos de conciencia,
estrechos surcos cavados en la roca,
rostros que amé 
derrumbando en mí su desarraigo,
su vereda de nido,
su madurar de uva.
No ocuparé más tiempo 
la elocuente oquedad de lo que son,
su presencia temblando entre la piedra,
ni escucharé otra vez la compañía de sus pasos,
la tensión de su eco en mi matriz borrosa.
Beberé su sollozo de piedras en lo oscuro,
su pulso como estigmas,
su cofre de memoria y espacio venidero.
Los tomaré en las manos 
y, con su hoja, rasgaré la entrada.
Allí será la savia diluyendo la cinta del estío,
el enjambre del misterio,
el acorde que enrosca su espiral.
Allí será el fragor donde los ojos giran 
y ya no ven sino la bóveda del aire,
su partitura cíclica filtrándose en la piel.

Abandonaré mis brazos en la escena,
la fractura cotidiana,
la certeza del uno que dimos y ciento que tomamos.
Abandonaré al gorrión hinchándose en el agua,
al delfín tendido en la llanura.
Las yemas serán líquidas, la piel cedida,
las arterias, membrillos rebrotados,
madroños creciendo en la pradera pulmonar.

Y en la hierba velaré por vosotros
habitando la casa del Señor;
su vocación de imagen,			
                      mi condición de semejanza.


                  




Veo la lluvia sobre el horizonte, 
el vapor que desprende,
la campana del agua,
su humedad invisible.
Veo el aire uniendo y fragmentando, 
el erizo sin púas, 
su piel suave.
Veo la noche y el día, 
el ritmo y su pausa,
el estupor y el silencio.
Mi dibujo abrazar 
la ausencia con su esencia, 
el color con la forma,
la forma del cuerpo que yace erguido 
y erguido se destensa.
Veo, en fin, un ascua donde habitar la muerte
que prolonga sin demora 
lo que nos dieron al principio. 

Aquí acontece cuanto aguardo,
su rostro en los días de la herida,
su carnalidad de nombres en la arena.
Aquí compruebo la dimensión del cubo
las murallas de jaspe, 
la tribuna de amatista,
el núcleo de Gloria 
y su esplendor acuático.
El espacio al que accedí
por el brocal preciso;
la promesa hecha carne, 
su fidelidad perpetua.
Y veo el ajuar así completo 
sin polillas, ni herrumbre, 
ni ladrones que socaven la mostaza hecha árbol 
y las aves cubriéndole las ramas.
La vida ganada, por perderla,
y los últimos donde nos habían prometido.

El lugar donde ocurre
cuanto sucede desde siempre:
el olor a tierra mojada,
el verde de la hierba ahuyentando el miedo,
el círculo de piedra
que rodea un animal de dos especies.

Una, para vivir allí
                     donde colmé mis horas,
otra, para habitar aquí
                        donde perduro en su presencia.