Recursos para el estudiante / Comentario fragmento de "El Conde Lucanor"


 
 

Estructura del «exemplo XXXIII» de El Conde Lucanor y comentario de un fragmento del «exemplo»


Señor condedixo Patronio, el infante don Manuel andava un día a caça cerca de Escalona, et lançó un falcón sacre a una garça, et montando el falcón con la garça, vino al falcón una águila. El falcón, con miedo del águila, dexó la garça et començó a foy´r; et el águila, desque vio que non podía tomar el falcón, fuesse. Et desque el falcón vio yda el águila, tornó a la garça et començó a andar muy bien con ella por la matar.

Et andando el falcón con la garça, tornó otra vez el águila al falcón, et el falcón començó a foy´r commo el otra vez; et el águila fuesse, et tornó el falcón a la garça. Et esto fue assí bien tres o quatro vezes: que cada que el águila se yva, luego el falcón tornava a la garça, luego vinía el águila por le matar.

Desque el falcón vio que el águila non le quería dexar matar la garça, dexóla, et montó sobre el águi,la, et vino a ella tantas vezes feriéndola, fasta que la fizo desterrar daquella tierra. Et desque la ovo desterrado, tornó a la garça, et andando con ella muy alto, vino el águila otra vez por lo matar. Desque el falcón vio que non le valía cosa que feziesse, subió otra vez sobre el águila et dexóse venir a ella et diol tan gant colpe, quel quebrantó el ala. Et desque ella vino caer, el ala quebrantada, tornó el falcón a la garça et matóla. Et esto fizo porque tenía que la su caça non la devía dexar, luego que fuesse desenbargado de aquella águila que gela embargaba.

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Siguiendo el esquema que expone Fernando Gómez Redondo en su edición de El Conde Lucanor (pp. 38-42) de la estructura de los exemplos en la obra de D. Juan Manuel, se puede distinguir en el comienzo del exemplo XXXIII  una Introducción que proporciona la estructura marco sobre la que se sustentará el fragmento, al enunciar su tema y planteamiento desde la perspectivas de los dos personajes que construyen la acción: el conde Lucanor y su consejero Patronio. Esta introducción, que abarca desde el comienzo del texto hasta: «El conde le preguntó cómmo fuera aquello.» (p. 158), reúne todos los elementos que tienen que ver con la presentación de los personajes, el caso que preocupa al conde Lucanor y el anuncio de la semejança del caso con el cuento que tratará de elucidar cómo solucionarlo. Así, se inicia la introducción con la presentación de los personajes por parte del narrador mediante la fórmula intemporal «Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera» (p. 157), para, a continuación, exponer el conde el problema que le ocupa que, en esta ocasión, concierne a las obligaciones de su «estado», por cuanto se trata de averiguar si tras acabar una guerra de las numerosas que mantiene «con otros» (p.157), debe retirarse y vivir en paz o empezar otra con los moros. Es decir, de dirimir aspectos que atañen directamente a su dimensión social como cristiano y aristócrata en tiempos de la reconquista, y por tanto, como señor de importantes posesiones y hombre de armas que a de velar por lo suyo a la vez que orientar su fazienda según las convicciones que le dictan su fe, onra y estado. Por último, concluye la introducción con la asunción del caso por parte de Patronio, que revela la semejança entre este caso y el cuento que va a narrar para esclarecerlo, y que se apresura a anunciar: «Señor conde Lucanor —dixo Patronio—, para que vos en esto acertedes en lo mejor sería bien que sopiéssedes lo que conteçio a los muy buenos falcones garçeros et señaladamente lo que contesçió a un falcón sacre que era del infante don Manuel.» (p. 158). Se suscita así una sensación de intriga en el lector por conocer qué tipo de semejança va a establecerse entre el cuento mencionado y el problema a solucionar. A diferencia de otros exemplos, esta vez Patronio no adelanta ninguna de las conclusiones morales que se van a colegir del cuento.

 

Una vez terminada la introducción se entra de lleno en el Núcleo del relato, constituido por el apólogo o cuento con enseñanza que da título al exemplo: «De lo que contesçió a un falcón sacre del infante don Manuel con un águila et con una garça.», y que es la semejança buscada por Patronio con el problema expuesto por el conde. Así, principia el núcleo introduciendo el relato mediante la presentación de los personajes y el marco de encuadre de la acción, que serán los reiterados impedimentos que el águila le hace al halcón para que éste no cace una garza: «Et esto fue assí bien tres o quatro vezes: que cada que el águila se yva, luego el falcón tornaba a la garça, luego vinía el águila por le matar» (p. 158). Durante el desarrollo del núcleo argumental de la narración destacan las simetrías compositivas que permiten aumentar su claridad y potenciar así su didactismo, a la vez que exhibir una más cuidada elaboración artística, lo que redunda en un mejor y más profundo retrato psicológico de los personajes. De esta manera, el relato se organiza alrededor de un eje de simetría representado por la sentencia «Et esto fue assí bien tres o quatro vezes» (p. 158), en alusión a las veces que el halcón ataca al águila para que ésta le deje en paz y pueda cazar a la garza. Este eje divide el conjunto en dos secciones argumentales claramente diferenciadas. La primera, justo antes del citado eje de simetría, cuenta que el halcón mantiene una actitud más o menos pasiva ante la persistencia del águila en no dejarle caza a la garza ya que huye del águila cada vez que la ve, y la segunda, justo después, que dicha actitud del halcón se torna activa, ya que ataca al águila cuando la encuentra, lo que finalmente le permite poder librarse de ella y cazar a la garza. Por si esta estructura global del desarrollo del cuento no fuera lo suficientemente simétrica, cada una de las dos secciones determinadas por la actitud pasiva  o activa del halcón tiene dos partes con, a su vez, tres subpartes cada una. Las partes se corresponden con los dos ataques del águila al halcón en la primera sección, y con los dos ataques del halcón al águila en la segunda.  En concreto, durante la primera sección, cuya característica fundamental es la pasividad del halcón, la primera parte tiene las siguientes tres subpartes: el águila viene, el halcón huye y el águila se marcha, y el halcón vuelve para atacar a la garza; y la segunda parte de la sección las siguientes tres subpartes: vuelve el águila, el halcón huye y el águila se marcha, y el halcón vuelve a por la garza nuevamente. En cuanto a la sección caracterizada por la actitud activa del halcón, la primera parte recoge las siguientes tres subpartes: el halcón ve que no puede matar a la garza, el halcón ataca al águila para que deje de molestarle, y el halcón consigue su objetivo por lo que vuelve a por la garza; y la segunda las siguientes tres subpartes: vuelve el águila, el halcón se lanza sobre ella rompiéndole, esta vez sí, un ala, y, libre ya del águila, el halcón consigue cazar a la garza. Concluye la narración del núcleo argumental con la justificación moral del desenlace narrativo, es decir, de la caza de la graza por parte del halcón: «Et esto fizo porque tenía que la su caça non la devía dexar, luego que fuese desenbargado de aquella águila que gela enbargaba.» (p. 159).

 

Finalmente, termina el exemplo con la descripción de la Aplicación a la vida real del cuento que se acaba de ofrecer, conectando así con la inquietud inicial del conde Lucanor, cuya solución ha asumido Patronio. Por eso, una vez finalizado el cuento, Patronio vuelve a dirigirse al conde Lucanor en los siguientes términos: «Et vos, señor conde Lucanor, pues sabedes que la vuestra caça et la vuestra onra et todo vuestro bien paral cuerpo et paral alma es que según fagades serviçio a Dios, et sabedes que en cosa del mundo, segund el vuestro estado que vos tenedes, non le podedes tanto servir commo en aver guerra con los moros por ençalçar la santa et verdadera fe católica,» (p. 159), recogiendo así de forma implícita la esencia del problema que se había planteado, que, recordemos, consistía en dirimir si el conde debía entablar acciones bélicas con los moros tras haber logrado la paz «con otros» (p.157), y subrayando la semejança que existe entre el problema y el cuento que se ha narrado, ya que el peligro que significan los moros para los cristianos se vislumbra, a todas luces, equivalente al que suponía el águila para el halcón de la ficción. Por eso, de forma inmediata a esta introducción de Patronio acerca de la aplicación didáctica del cuento, le siguen la enseñanza y conducta a seguir que le sugiere al conde de Lucanor: «conséjovos yo que luego que podades seer seguro de las otras partes que ayades guerra con los moros. [] et aunque por armas non murades, las buenas obras et la buena entençión os salvará» (pp. 159-160). Por lo demás, destaca de forma singular esta parte del exemplo, porque a la vez que Patronio redunda en el único modo en que el noble podía actuar según su estado (haciendo la guerra contra los moros), presenta a Patronio como personaje que reflexiona sobre los exemplos remitiéndose al número III: «Del salto que fizo el Rey Richalte de Inglaterra en la mar contra los moros.» (p. 74), lo que proporciona una trabazón interior entre las distintas situaciones didácticas que provee de unidad al conjunto del libro. Termina el desenlace didáctico con la conclusión por parte de un narrador de que el conde Lucanor determina poner en práctica el consejo: «El conde tovo éste por buen enxienplo et puso en su coraçón de lo fazer» (p. 160), si bien, lo más frecuente en otros exemplos es la narración de que el conde ha obrado de hecho según consejo, resultándole bien y solucionando su situación negativa inicial.

 

Finalmente, se cierra el exemplo con la Intervención extradiegética común a todos ellos, que consiste en que don Juan Manuel aparece personalmente en la obra, presentándose como autor en tercera persona, dando por bueno el exemplo, mandando que se incluya en el libro, y componiendo unos versos que sintetizan su mensaje y que se incluyen a modo de cierre final: «Et entendiendo don Iohan que este enixenplo era muy bueno, fizolo escrivir en este libro et fizo estos viesos que dizen así: 'Si Dios te guisare de aver sigurança, / puña de ganar la complida bien andanza'»

  

En cuanto al fragmento, se trata de un cuento que Patronio le narra al conde, su Señor. Según la exposición de Patronio, que hace de narrador, estando el infante don Manuel practicando la cetrería cerca de Escalona, lanza un halcón contra una garza, pero aparece un águila que hace huir al halcón. Cuando el águila se va, el halcón vuelve para atacar a la garza, y cuando ya está a punto de cogerla, reaparece el águila que hace huir de nuevo al halcón. Al volverse a marchar el águila, aparece otra vez el halcón intentando cazar a la garza. La escena se repite al menos tres o cuatro veces, de tal manera que siempre que el halcón intenta atrapar a la garza, aparece el águila con intención de matarlo. Convencido el halcón de que el águila no le dejará matar a la garza, se olvida por un momento de ella para, desde una altura mayor, atacar al águila. Después de provocarle bastante daño, consigue que huya, lo que le permite volver a por la garza. Al igual que en las ocasiones anteriores, aparece una vez más el águila con intención de atacar al halcón. El halcón, comprendiendo que no le había servido de nada su anterior envite sobre el águila, vuelve a lanzarse sobre ella desde la altura, pero esta vez con una fuerza tal que le rompe un ala. Al ver el halcón que el águila ya no puede molestarle, se lanza sobre la garza y la mata. Termina el fragmento aseverando que el halcón obró así por estar persuadido de que podría seguir cazando si se libraba del águila: «Et esto fizo porque tenía que la su caça non la devía dexar, luego que fuese desenbargado de aquella águila que gela embargaba.» (p. 159)

 

Estamos ante un texto ejemplar, un cuento que nos propone una enseñanza o moraleja: la necesidad de combatir a los enemigos naturales con el fin de poder vivir según la fazienda que corresponda a cada uno por su onra y estado, lo que, a su vez, garantiza la salvación del alma. En el contexto del exemplo al que pertenece, se trata de la respuesta al problema planteado por el conde Lucanor a Patronio, sobre el que este fragmento, dada su semejança con el citado problema, pretende arrojar luz. En definitiva, la necesidad de salvarse viviendo según la fazienda que cada estado y onra requiere, ya que el horizonte es el de la vida según la fe en este mundo, y en el futuro la vida eterna, tal y como se colige de la comparación que Patronio hace en la aplicación didáctica de este cuento con la valentía del rey Ricardo narrada en el exemplo III; y de los versos de la intervención extradiegética de don Juan Manuel: «Si Dios te guisare de aver sigurança, / puña de ganar la complida bien andanza.» (p. 169). Por último, algunos críticos han visto en el tema del fragmento, y no sin razón, un parangón con la vida del autor, ya que según ellos, el halcón es la figura simbolizada de don Juan Manuel, que justifica las guerras contra su rey (el águila), porque debía defender su estado y mantener su fazienda (la caza de la «garça»).

      

La organización estructural del fragmento ha sido ampliamente estudiada anteriormente. No obstante, conviene recalcar, a modo de recapitulación, que se da una extraordinaria simetría compositiva entre las dos secciones claramente diferencias que forman el texto, separadas entre sí por un eje. La primera se encuentra en los párrafos primero y segundo, en los que el halcón demuestra una actitud pasiva frente al águila, dado que siempre huye cuando ésta le ataca: «El falcón con miedo del águila, dexó la garça et comenzó a foýr» (p. 158); el eje de simetría en la frase en la que se comenta que el suceso de la primera sección se repite varias veces: «Et esto fue assí bien tres o quatro vezes: que cada que el águila se ya, luego el falcón tornaba a la garça, luego vinía el águila por le matar» (p. 158); y la segunda sección en el tercer párrafo, en el que el halcón se demuestra activo y se decide a atacar a su enemigo con el fin de poder cazar a la garza: «Desque el falcón vio que el águila non le quería dexar matar la garça, dexóla, et montó sobre el áquila,» (p. 158) A su vez, cada sección tiene dos partes que se corresponden en la primera sección con las dos veces que el águila ataca al halcón, y, en la segunda, por paralelismo antitético con lo que sucede en la primera, con las dos ocasiones en las que el halcón ataca al águila para zafarse de ella y poder cazar a la garza. De esta forma, el halcón, que en la primera sección se amilanaba ante el águila por dos veces (las dos partes), en la segunda se decide a luchar contra ella, también en dos ocasiones (las dos partes de esta segunda sección) para mantener su fazienda (cazar a la garza). A su vez, en cada una de las dos partes de ambas secciones es posible distinguir como la narración se distribuye en tres acciones, lo que permite hablar de un total de doce subpartes, tal y como se ha explicado en la descripción de la estructura del todo el exemplo. Esta compleja disposición estructural en el fragmento está destinada a aumentar la claridad en la elucidación del caso con el que posee una semejança, y, de esta forma, a potenciar el didactismo; a la vez que a exhibir una más cuidada elaboración artística, lo que se traduce en un dibujo más profundo y perfilado de la psicología de los personajes y un reclamo formal para aquellos que se aproximen al libro sin interesarse por su contenido, según la intención declarada por el propio don Juan Manuel en el prólogo a los exemplos: «en leyendo el libro, por las palabras falagueras et apuestas que en él fallarán, que non ayan a leer las cosas aprovechosas que son ý mezcladas» (p. 60).

 

Desde un punto de vista estilístico destaca el carácter dinámico de la  narración reflejado en la abundancia de verbos, propia de los cuentos del núcleo de los exemplos; la polisíndeton frecuente, destinada a favorecer un ritmo solemne y potenciar así el didactismo; las repeticiones que dotan de unidad al texto; los paralelismos semánticos con contraposiciones antitéticas que permiten la elaboración estructural explicada; y las personificaciones empleadas para los personajes, con la intención de que el cuento sea bien comprendido y garantizar que su enseñanza se comunica con eficacia. La cuestión estructural favorecida mediante el uso oportuno de las figuras estilísticas, potencia la belleza formal de la composición para, como ya se ha dicho, lograr aproximarse a la intención de don Juan expuesta en el prólogo a los exemplos: «et los que lo leyeren si por su voluntad tomaren plazer de las cosas provechosas que ý fallaren, será bien; et aun los que lo tan bien non entendieren, non podrán escusar que, en leyendo el libro, por las palabras falagueras et apuestas que en él fallarán, que non ayan a leer las cosas aprovechosas que son ý mezcladas» (p. 60).

 

Más en concreto, en la primera sección, que se caracteriza por la pasividad del halcón, los tiempos, aspecto y modo verbal del pretérito imperfecto de indicativo, como «lançó», «dexó», «començó», etc. se alternan con la aparición del gerundio en casos como «montando» y «andando», favoreciendo, de una parte, la citada agilidad o vivacidad propia de la abundancia de verbos que caracteriza a estos cuentos, y de otra, el carácter descriptivo específico del uso del imperfecto. La abundante polisíndeton encargada de favorecer el tono solemne y lento que requiere el estilo didáctico, se da con el empleo de la conjunción «et» («y») que podría omitirse o reemplazarse por la interrupción del periodo en varias de las nueve ocasiones en que aparecen en la sección. La complejidad estructural y la belleza de la composición garantizan, según la visión manuelina expresada en el prólogo a los exemplos, que la enseñanza llega a todos, inclusive a aquellos que a priori no se sentirán atraídos por su contenido, ya que su belleza les hará persuadirse de la verdad y hondura de los  mensajes. El paralelismo que se da entre las dos partes anteriormente citadas de la sección (las que se corresponden con las dos veces que el águila ataca al halcón) se consigue mediante la repetición total o parcial de sintagmas en cada una de las tres subpartes de cada parte. Por eso, en alusión a las dos veces que se narra que el águila ataca el halcón, se puede leer en la línea 3: «vino al falcón una águila» y en la línea 7 «tornó otra vez el águila al falcón»; en relación con las dos veces que el halcón huye: «El falcón, con miedo del águila, dexó la garça et començó a foy´r; et el águila, desque vio que non podía tomar el falcón, fuesse», en las líneas 3 y 4, y en las 7 y 8: «et el falcón començó a foy´r commo el otra vez; et el águila fuesse».; y, por último, acerca del regreso del halcón a por la garza, en las líenas 5 y 6: «Et desque el falcón vio yda el águila, tornó a la garça et començó a andar muy bien con ella por la matar», y en las 8 y 9: «et tornó el falcón a la garça». La personificación del halcón que representa al conde, el águila, que representa a los moros, y la garça que personifica los intereses del conde según le corresponde a su onra y estado consiguen extrapolar mejor la moraleja del cuento al caso que se trata de resolver, y, por lo tanto, a que la función didáctica quede salvaguardada.

 

En cuanto al eje de simetría, no hay grandes diferencias desde el punto estilístico con la primera sección, ya que también ahora es posible reconocer los verbos con aspecto imperfecto característicos del estilo descriptivo; se da la polisíndeton con respecto a la sección anterior («Et esto fue así…»); reaparecen los mismo personajes y situaciones que en los dos párrafos anteriores; y se persiste en el didactismo por la vía del cuidado formal y la claridad expositiva, según ya se ha explicado.

 

Por último, en la segunda sección, la que denota un cambio de actitud en el halcón, que se torna activo y se decide a atacar a su enemigo con el fin de poder cazar a la garza, se repite el esquema de la primera. Se reitera en el uso del imperfecto: «vio», «descola», «montó», «fizo», etc. Persiste la polisíndeton abundante mediante la conjunción «et» («y») con idéntico resultado al de la sección anterior. Continúan las repeticiones, aunque ahora sí anafóricas mediante la reiteración de «Desque» al principio de las oraciones en las líneas 12, 14, 16 y 18. Sin embargo, el paralelismo por la vía de la repetición total o parcial de sintagmas entre las dos partes de la sección es menos acusado, dándose exclusivamente cuando el halcón vuelve a atacar a la garza después de haberselanzado contra el águila entre las líneas 14 y 15: «Et desque la ovo desterrado, tornó a la garça» y la línea 18: «Et desque ella vino caer, el ala quebrantada, tornó el falcón a la garça et matóla.», dándose un fuerte paralelismo semántico de carácter antitético (huir versus atacar) entre las seis subpartes de esta sección y las de la primera (en concreto entre la 2 y la 8, y la 5 y la 11) con el objetivo de recalcar el cambio de actitud del halcón. Finalmente, también se da el recurso a la personificación, pues los personajes son los mismos de la sección anterior. 

 

Termina el fragmento con la justificación moral del desenlace narrativo, es decir, de la caza de la graza por parte del halcón: «Et esto fizo porque tenía que la su caça non la devía dexar, luego que fuese desenbargado de aquella águila que gela enbargaba.» (p. 159), en el que se recurre a una hermosa paranomasia entre «desenbargado» y «embargaba», que refuerza la belleza de la expresión, y la elevación y atractivo que el autor buscaba por la vía del estilo.

 

Tal y como se ha explicado anteriormente de forma pormenorizada, este cuento se engloba dentro del exemplo «De lo que contesçió a un falcón sacre del infante don Manuel con un águila et con una garça» mediante la semejança que tiene su argumento con el caso que preocupa al conde Lucanor, y sobre el que Patronio le trata de aconsejar. El nexo entre el relato marco y el cuento, como también se ha detallado, se produce durante la presentación de los personajes del cuento en la que se narran los reiterados impedimentos que el águila le hace al halcón para que éste no cace la garza: «Desque el falcón vio que el águila non le quería dexar matar la garça,» (p. 158). El nexo entre este núcleo del exemplo que es el cuento y la aplicación o enseñanza didáctica se da mediante la justificación moral del desenlace narrativo, es decir, de la caza de la garza por el halcón: «Et esto fizo porque tenía que la su caça non la devía dexar, luego que fuese desenbargado de aquella águila que gela enbargaba.» (p. 159).

Al igual que en los demás cuentos de los restantes exemplos del Libro del Conde Lucanor, se reproduce el esquema del relato didáctico cuya intención es transmitir consejos, avisos o «castigos», que sirvan de elemento de reflexión y controlen las acciones de los hombres en su peregrinaje terrenal. No obstante, en este caso en particular es posible encontrar algunas características que se dan en otros cuentos de la obra, lo que pone de manifiesto la pretensión de unidad interna que don Juan Manuel perseguía que los exemplos tuvieran entre sí.  Así, encontramos el empleo de la personificación en otros relatos como los números V, VI, IX, XI, XIX, XXII, XXIII, XXIX y XXXIX, que facilitan, como ya se ha dicho, la mayor claridad de la moraleja del cuento. También la preocupación por cuestiones relacionadas con la vida social de la Castilla del siglo XIV, y que debieron haber sido protagonizadas por don JuanManuel. Se  trata de asuntos relativos al gran señor feudal que debe vigilar su fazienda enfrentándose a reyes, otros nobles, los moros, etc. Tal es el caso de los números I, XV, XLI, XLIV, etc. A su vez, al igual que en los en los números III, XIV, XXI, XXV, XLVIII, etc, se da una preocupación por salvar el alma viviendo conforme al estado al que se pertenece. Por último, otro elemento en común es la aparición de personajes históricos, con los que don Juan Manuel pretende dotar de verosimilitud a sus narraciones para que parezcan más creíbles y la enseñanza del exemplo pueda ser aprovechada mejor. En concreto, en este exemplo aparece citado el infante don Manuel, su padre, de la misma maneta que en el número IX se cita a otro familiar suyo. También es posible encontrar héroes épicos en el XXVII, nobles castellanos en el XLIV, y reyes extranjeros en el III y el XXV.