Callo yo e él calla,e amos nos fablamos;
e callando, él falla
lo que amos buscamos.
Rabí SEM TOB
El semblante de la noche
no llora en la madrugada,
pierde su rostro de olvido,
pierde su rostro de lágrimas.
Lo que antes prendía el sueño
tiembla ahora en tu mirada,
el gesto con que me miras
es el que no me miraba.
Si deletreo tu nombre
antes de decirte nada,
si te encuentra mi deseo
mientras mis labios descansan,
es por hundirme en tus ojos
bajo el calor de las sábanas,
concéntricos en mi sed
como las ondas del agua.
Dime lo que puedes ver
a través de la ventana,
viandantes sin rumbo cierto
apremiando sus pisadas,
comercios alzando el cierre,
personas que se ignoraban:
una duda en su dibujo,
una pregunta en su espalda.
Dime por qué contemplarte
es caer en la emboscada,
la batalla en la que ardieron
mi silencio y tus palabras,
el encuentro en el que hallamos
la presencia que nos guiara
mar adentro de su voz
por sendas inexploradas.
Ahora que asoma el día
y el velo del sol se rasga,
que se rebulle en las calles
cuanto en las sombras brillaba,
cuanto se escucha en el aire
y en el asfalto se fragua
alumbrando los instantes
que nuestros pasos aguardan.
Como ese lienzo que el humo
desordena en las fachadas
o esa espiral que el viento
insinúa en las distancias,
o esa brisa en las aceras
ofreciendo en la mañana
su dicha a nuestros cuerpos,
su luz para los que pasan.
*
El semblante de la noche
descansa en la madrugada,
durmiendo se queda ahora
con las estrellas que faltan.
La luz que preside el día
es un ascua en sus entrañas,
un rescoldo en las cenizas,
un eco que no se apaga.