Recursos para el estudiante / El tratamiento de la mujer en "Cárcel de amor"



El tratamiento de la mujer en Cárcel de amor de Diego de San Pedro


En esta novela de Diego de San Pedro la dama da pie al debate entre la misoginia y el profeminismo tomando como punto de partida los argumentos misóginos de Tefeo y el panegírico sobre la ejemplaridad femenina, muy en la línea de la tradición literaria medieval, levantado por Leriano en su lecho de muerte. Se da, por tanto, la querella de la mujeres mostrando una posición claramente favorable a éstas, ya que el autor dedica tres extensos capítulos al final de la novela, 43, 44 y 45, para desarrollar su declaración profeminista. Este discurso funciona como lección moral y como propuesta social: Leriano argumenta, mediante quince razones, por qué están equivocados todos aquellos que atacan o menosprecian a las mujeres. Así, a propósito de las diatribas de Tefeo esgrime que quiere «mostrar quince causas por que yerran los que en esta noción ponen lengua» (Carcel de Amor. Tratado de amores de Arnalte y Lucenda. Sermón. Edición de José Francisco Ruiz Casanova.  Cátedra, Letras Hispánicas, 2005, pág. 133); para a continuación enumerar las «veinte razones por que les somos los hombres obligados» (op. cit., pág. 133). Una vez estructurada su argumentación, Leriano concluye con «diversos enxemplos de su bondad» (op. cit., pág. 133), es decir, con ejemplos de virtud femenina. En concreto, tres son las que le interesa destacar: la castidad, la defensa del propio pueblo y la virginidad. En definitiva, aquellos signos de proyección exterior que redundan en la honra de la mujer. No en vano, toda la novela gira en torno al desarrollo de una pasión amorosa que arrastra a los amantes, en la que no hay solución posible. De esta forma, lo que para Leriano representa la vida, esto es, la posesión del objeto amado, aunque sea en forma espiritual, para Laureola, debido al honor, representa la muerte. La mujer es causa de «afición», «deseo», «pena» y «atrevimiento» (op. cit., pág. 81); es el origen de una cadena de efectos, que son a su vez constituyentes esenciales del relato, ya que pospone una y otra vez respuestas y cartas, de tal forma que el amante, sumido en una espiral de desconsuelo, asocia la hermosura de la dama con su crueldad. Esta crueldad no es más que el mecanismo de protección de la fama que la mujer debe aplicar para no caer en desgracia. La crueldad y la piedad son, por tanto, dos rasgos sociales, de normativa prescrita, que la dama hace suyos. Así, la piedad funciona como un atenuante de la pasión, cuya función es la salvación de la mujer y su buen nombre. Ser piadoso con el caballero, darle esperanzas, es un riesgo para el buen nombre de la dama. Por eso, Leriano destaca, como se decía, aquellos signos de proyección exterior que salvaguardan la fama de la mujer. Desde otro punto de vista, el amoroso-cortesano, Diego de San Pedro deposita en Carcel de Amor el peso de la Fe en el caballero, como sublimación del enamoramiento, y el de la Razón, como contrapeso natural o social, en el de la dama.

 
        En concreto, la acción destaca en los citados tres capítulos, mediante el enunciado de las quince causas por las que se equivocan los que denigran a las mujeres, y las veinte razones por las que los hombres han de sentirse obligados, algunos atributos que exaltan a las mujeres en general: son hechas de la manos de Dios, como los hombres; el bien de la Salvación entró en el mundo por el vientre de una mujer: la Virgen María; son de gran hermosura; de ellas nacieron hombres virtuosos que hicieron azañas dignas de alabanza; además, son prudentes, justas, templadas y fuertes. Desde el punto de vista de las virtudes teologales, tienen efectos notables en los enamorados; a saber: aumentan su Fe, exacerban en el alma la virtud de la esperanza, les hacen merecer la caridad, les hacen contemplativos y contritos, les dan buen consejo, les hacen honrados, les aparten de la avaricia, les hacen acrecentar sus rentas, mejorar su capacidad de relación con los demás, ser más galanes, más sensibles con la música, notables luchadores y mejorar su capacidad de recitar.

        En cuanto a los mencionados atributos de los personajes femeninos: la castidad,  la defensa de su pueblo y la virginidad, se exponen numerosos ejemplos. Entre los de castidad se menciona a Lucrecia, Porna, Penélope, Julia, Artemisa, Argia, Hipo, Alcestis, Sarra, María Cornel e Isabel de Casas; entre los de defensa de su pueblo, a Débora y Ester; y entre los de virginidad a Mari Guzmán, Eritrea, Palas, Atalante, Camila, Claudia y Cloelia.

       En concreto, la acción destaca en los citados tres capítulos, mediante el enunciado de las quince causas por las que se equivocan los que denigran a las mujeres, y las veinte razones por las que los hombres han de sentirse obligados, algunos atributos que exaltan a las mujeres en general: son hechas de la manos de Dios, como los hombres; el bien de la Salvación entró en el mundo por el vientre de una mujer: la Virgen María; son de gran hermosura; de ellas nacieron hombres virtuosos que hicieron azañas dignas de alabanza; además, son prudentes, justas, templadas y fuertes. Desde el punto de vista de las virtudes teologales, tienen efectos notables en los enamorados; a saber: aumentan su Fe, exacerban en el alma la virtud de la esperanza, les hacen merecer la caridad, les hacen contemplativos y contritos, les dan buen consejo, les hacen honrados, les aparten de la avaricia, les hacen acrecentar sus rentas, mejorar su capacidad de relación con los demás, ser más galanes, más sensibles con la música, notables luchadores y mejorar su capacidad de recitar.

        En cuanto a los mencionados atributos de los personajes femeninos: la castidad,  la defensa de su pueblo y la virginidad, se exponen numerosos ejemplos. Entre los de castidad se menciona a Lucrecia, Porna, Penélope, Julia, Artemisa, Argia, Hipo, Alcestis, Sarra, María Cornel e Isabel de Casas; entre los de defensa de su pueblo, a Débora y Ester; y entre los de virginidad a Mari Guzmán, Eritrea, Palas, Atalante, Camila, Claudia y Cloelia.