SFO, «[Un camino de luces]»





Un camino de luces, una serpiente discontinua, un hongo desplomado en su centro exclamativo. El hueco que en tu ansia se adivina, que te empuja a rastrear un desenlace.

El viaje es largo, y el reposo la arena donde se aguarda la vigilia.

No hay firme ni trazado posible, ni imagen que desdoble un horizonte. No hay cifra ni temor que agriete tu silencio.

Sólo el afán que en tu trance se desvela; el paréntesis que pauta tu inquietud.

Solo la inminencia de la ciudad como destino,

y un elocuente anuncio de sorpresa.



SFO, «BART»





B A R T

San Francisco Bay Area Rapid Transit



Una sombra esquina,

un cromado rectángulo de duda,
una imagen desvelando enigmas en los ojos,
el vagón que aferras con piel de ardilla,
con dedos espirales.
Temblores de caracol desaguando en tu garganta
su salmodia de minutos,
                                              su ovillo de estaciones.
 
La claridad que indaga una promesa
hospedando, alerta,
la tensión en tu mirada.


SFO, «Twin Peaks»





T W I N    P E A K S



Dos rostros que miran hacia el centro,
dos ciruelas de frente transitiva.
Dos colinas abiertas en la cresta de los labios,
bañadas por la silueta del sol en su pendiente:
el subsuelo de tabaco bajo la festuca,
los aros de plata hasta un manto de tréboles.
Accedemos fluyendo entre el asfalto
por laderas de metal y olas de ceniza.
Miramos y al mirar reconocemos:
la divisoria sobre Downtown;
su diagonal trazada
allí
       donde se embarcan los ojos
hasta el umbral de la bahía.


SFO, «Ellis St. Crossing Powell St.»





E L L I S    S T.    C R O S S I N G      P O W E L L    S T. 

 


De cuanto sucede hemos venido a indagar en sangre ajena.


En la claridad cedida en el asfalto, en la piel rutilante de las alcantarillas, en el deambular de los peatones en la calle.


Allí donde convergen los cruces de tu vida, el sumidero de preguntas que desagua tu expresión.


Allí donde advertimos el frío que consume nuestro tiempo, el rictus con que se exhala la inclemencia.


La tristeza con que se ignoran los raíles, la nitidez de su trazado, su vocación de altura.



SFO, «Diana»





D  I A  N  A


Eres blanco de todas tus ideas, punto de fuga de tu propia imagen sobre un fondo enmarcado en gasa oscura. 


Eres el rostro incierto y su misterio, la esfera que rebasa su contorno, lo finito gritando por la herida.


Por ti el marco en penumbra y el círculo interior, la gruta que te acoge con claridad de orla, la figura encajada en su frontera.


Por ti la carne muda de los labios, el enigma enunciado desde el centro, y el centro pensativo como un cáliz de sed.



 

SFO, «Urban viator»





U R B A N     V I A T O R

Al crecer
                 los ejemplares jóvenes emprenden el viaje,
se unen a los de su manada.
Esta discurre, veloz y ajena,
trotando en el desfiladero,
ignorando los márgenes que ocupan
los animales rezagados.
Cuantos quedan en la orilla
presa son del estupor,
de la quietud que brota en la impotencia,
del rumbo incierto donde se amplifica la locura.
Miran escépticos a los que galopan,
hacen recuento,
aceptan impasibles la estampida.
Esperan el final sobre un mástil
que subraya

            la paradoja de la escena.