ENTRE MANOS

«Las cosas muertas pueden ser arrastradas por la corriente; sólo algo vivo puede ir contracorriente».

G. K. Chesterton

vista:  completa / resumen

marzo/2021 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 5 Ee abril Ee 2021 a las 14:15 Comments comentarios (25)


IMAGEN: Ghost of a gecko, de Wolff Bowden

 

 

 

Entrada de marzo de 2021 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno.

 

19) 8 de marzo de 2021: "Experiencia poética"

marzo/2021 - Prólogo de "El elixir del amor & El pozo de San Hipólito" (Sapere Aude), de Miguel Ferrando.

Publicada el 5 Ee abril Ee 2021 a las 13:55



Un honor y un placer haber prologado esta novela, “El elixir del amor”, y este relato ganador del Premio PRADA Milán 2014, “El pozo de San Hipólito”, de Miguel Ferrando​. Tal y como escribo en el prólogo "Toda iniciativa en la que hemos estado involucrados es percibida, desde la platea del tiempo, según su eco en la butaca del espectador que somos en el presente, procurándonos un relato sobre lo vivido donde extraer enseñanzas útiles para el futuro. Si, además, la experiencia fue buena, el asomarse de recuerdos se traduce en una nostalgia que nos deja jirones en el alma, un bagaje de situaciones indelebles, y un ramillete de presencias añoradas, algunas de las cuales pasan a formar parte del círculo de nuestras relaciones. El músico y escritor valenciano Miguel Ferrando es para mí una de estas personas, a raíz de la andadura compartida en la revista Ibi Oculus": https://editorialsapereaude.com/libro/el-elixir-del-amor_118663/


De la contraportada:

Pocas cosas son lo que parecen en este retablo donde las enfermedades mentales interpretan un papel importante, sobre el que ejerce su fuerza la trama para levantar toneladas de emociones y sentimientos encontrados. Para contraponer posturas, actitudes, realidades e irrealidades. Pero, sobre todo, para hacernos reflexionar acerca de las consecuencias de la experiencia amorosa, cuando existe o cuando falta, cuando cura o cuando hiere. Por eso nada queda al azar en esta narración, por mucho que el torbellino con que se plantea —casi un sello distintivo de la escritura del autor— pueda llegar incluso a despistarnos. Ni el haloperidol, ni la depresión, ni la lluvia y los lodazales, ni las motos, ni el hospital, ni los vivos, ni los muertos. Todo tiene una finalidad en esta novela. PABLO LUQUE PINILLA



febrero/2021 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 8 Ee marzo Ee 2021 a las 17:00


IMAGEN: Poetas clásicos en una orilla iluminada por la Luna en la Antigua Grecia (1886)


Entrada de febrero de 2021 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno


18) 22 de febrero de 2021: "Las tardes"
 

enero/2021 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 8 Ee marzo Ee 2021 a las 16:50


IMAGEN: El Cuaderno


Entradas de enero de 2021 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno


16) 8 de enero de 2021: "Las redes"
17) 28 de enero de 2021: "Nieve sucia"

 

diciembre/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 8 Ee marzo Ee 2021 a las 16:35


IMAGEN: El Cuaderno


Entradas de diciembre de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno


14) 2 de diciembre de 2020: "Momentos"
15) 21 de diciembre de 2020: "Cumpleaños feliz"

 

noviembre/2020 - Prólogo de "Himno nacional", de Kevin Prufer. Trad. Luis Ingelmo. (Bartleby) (Próximamente: 18-ene-2021)

Publicada el 15 Ee diciembre Ee 2020 a las 19:40



Este ha sido un proyecto largamente gestado que me alegra mucho poder compartir. Dicen que los mejores guisos se hacen a fuego lento, ¿no? Qué ganas de tenerlo en las manos, en serio. Será el 18 de enero...


>>> https://www.libreriaoxford.com/es/libro/himno-nacional_2310020162


Sinopsis:


A Kevin Prufer le duele Estados Unidos, su país. El lamento pruferiano se debe al estado de denuncia y expectativas de reparación de los males que el poeta percibe de una nación en la que se mira todo Occidente en el marco de una sociedad globalizada. Para ello, recurre a un escenario postapocalíptico y a las circunstancias del pasado que han conducido a dicha realidad, un escenario que encaja con el entramado del mundo de hoy, apremiado por profundas transformaciones y cambios de paradigmas antropológicos en un breve espacio de tiempo. Kevin Prufer parece relacionado con esa pléyade de nuevos poetas norteamericanos que apuestan por el compromiso con el riesgo literario, ya sea debido a su gusto por caminar en el alambre exponiéndose en los motivos, como por su apego a las formas más complejas de la creación poética. Este Himno nacional consigue resonar para todos y suscitar preguntas acerca de nuestro destino personal y comunitario. PABLO LUQUE PINILLA




noviembre/2020 - Traducciones Liam Liddy de poemas de "Cero"en "TheHongKongReview".

Publicada el 15 Ee diciembre Ee 2020 a las 18:35


 

Año 2010. El festival de poesía The Well, dirigido por los hermanos Liddy, John y Liam, en Madrid, cobra bríos renovados con un programa llamado La Palabra Transformada/The Word Transformed, organizado para celebrar al traductor y al poeta, al músico, al bailarín y al cantante. El poeta invitado de Irlanda fue Michael Smith, quien compartió escenario con Jordi Doce, Luis Ingelmo el propio Liam Liddy y un servidor. Acompañan los músicos de Puca Óg ―el grupo en el que tocaba John― junto a Rosalia Hall y su grupo de bailarines de folclore, donde bailaba mi hermana. También Míchéal Ó Cathain, quien cantó temas de Connemara, la mítica región al oeste de Irlanda, cuyo embajador en Madrid presidió el acto. ¡Qué recuerdos! ¡Qué tiempos tan maravillosos aquellos!


Año 2020. John Liddy, embarcado en la aventura de “The HongKongReview” (https://www.hongkongreview.co/), una estupenda revista literaria en papel en los tiempos de la digitalización, publicada en Hong Kong y editada en inglés, me pide poemas traducidos: https://www.hongkongreview.co/vol-ii-no-2

 

 

 

―John ―le digo. ―Las traducciones que me hizo Liam para el festival The Well permanecen inéditas. Son, además, del libro Cero, que no ha sido publicado aún en edición bilingüe. ¿Te apetece la idea?


Dicho y hecho. Casi dos lustros después elegimos los poemas traducidos que aparecieron junto a dibujos de Fromthetree en la versión española (Editorial Renacimiento). Es también una excelente manera de vigorizar el volumen con imágenes atractivas.


Toda esta historia me produce una satisfacción profunda y un agradecimiento infinito por la amistad, la poesía y la vida.

noviembre/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 14 Ee diciembre Ee 2020 a las 17:20 Comments comentarios (9)


IMAGEN: Asombro, estupefacción, sorpresa, de Guillaume-Benjamin-Amant Duchenne, 1862.


Entrada única de este mes de noviembre de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno.


  13) 11 de noviembre de 2020: "El asombro"

 


octubre/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 26 Ee octubre Ee 2020 a las 20:05


IMAGEN: Siembra al atardecer, de Vincent van Gogh (1888)


Estas son las entradas del mes de octubre de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno.


11) 14 de octubre de 2020: "Punto limpio"

12) 26 de octubre de 2020: "Habilidades"


septiembre/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 16 Ee septiembre Ee 2020 a las 17:10


IMAGEN: Descanso, de Emily Orzech


Estas son las entradas del mes de septiembre de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para El Cuaderno.

 

9) 16 de septiembre de 2020: "La calle"
10) 28 de septiembre de 2020: "Vulnerables"


agosto/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 16 Ee septiembre Ee 2020 a las 16:55

 



IMAGEN: Incendio en las casas de los Comunes y los Lores, por J. M. W. Turner (1834)


Estas son las entradas del mes de agosto de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para el El Cuaderno.

 

6) 3 de agosto de 2020: "Las huellas"

7) 18 de agosto de 2020: "Lo sublime"

8) 28 de agosto de 2020: "La energía creativa"

 

julio/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 9 Ee julio Ee 2020 a las 18:25
IMAGEN: Soledad, de Filomena Booth

Estas son las entradas del mes de julio de 2020 de mi colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para el El Cuaderno.

3) 4 de julio de 2020: "Solos"
4) 14 de julio de 2020: "Las madrugadas"
5) 24 de julio de 2020: "Palabras recuperadas"


junio/2020 - "Cuaderno de espiral" (Colaboración "El Cuaderno")

Publicada el 12 Ee junio Ee 2020 a las 11:00



Este mes de junio de 2020 he inciado una colaboración periódica, "Cuaderno de espiral", para el El Cuaderno.

Como se recoge en la entradilla de la primera entrega, con ella inicio «una columna en EL CUADERNO; "un compendio de intenciones literarias cuya primera entrega reflexiona sobre cómo a veces hay que mirar hacia arriba y comprobar que, sobre la base de un círculo, un rectángulo se pliega para mostrarnos la verdadera envergadura de nuestro devenir"».

Recojo aquí los enlaces a las entradas de junio.


1) 12 de junio de 2020: "Cuaderno de espiral"
2) 23 de junio de 2020: "Los mirlos"


28/mar/2020 - Lectura online con varios poetas del mundo en @rivistaclandestino (Instagram)

Publicada el 28 Ee marzo Ee 2020 a las 5:05



Hoy sábado a las 18:00 (hora italiana y española) leeré versos en el primer festival de poesía internacional en línea convocado por la revista clanDestino en Instagram @rivistaclandestino (https://www.instagram.com/rivistaclandestino/?hl=es-la), junto a unos cuantos buenos amigos y poetas de mi querida Italia (Davide Rondoni, Gianfranco Lauretano, Zingonia Zingone) Me acompañará otra amiga, la gran Gloria Bazzocchi para la lectura en italiano como traductora. De España veo a Raquel Lanseros. 



 

30/abr/2019 - SFO: Pictures and Poetry about San Francisco by Pablo Luque Pinilla & Jose Luis R. Torrego, translated by Korbin Jones (Arizona-Nevada, Tolsun Books, 2019)

Publicada el 30 Ee abril Ee 2019 a las 17:20



Hoy sale a la venta en Estados Unidos (disponible en Amazon) la versión bilingüe de SFO: Sfo: Pictures and Poetry about San Franciscoel libro que publiqué junto al diseñador y fotógrafo José Luis R. Torrego en 2013 (Renacimiento). De la traducción se ha encargado el poeta y traductor Korbin Jones. Lo edita Tolsun Books.


Se trata de un proyecto largamente gestado desde que en septiembre de 2017 Jones, que por entonces colaboraba con The Lawrel Review, me solicitara poemas para traducir. El escritor estadounidense me conoció a través de esta revista, a la que me dirigí solicitándoles un artículo sobre el poeta Kevin Prufer, sobre cuya obra, Nathional Anthem, por entonces yo trabajaba. Korbin, no solo me envió el texto que les pedía, sino que acabó por mandarme, en tiempo récord, una primera versión traducida de SFO

No oculto que siempre deseé publicar esta obra en edición bilingüe por razones obvias, por lo que solo puedo expresar mi enorme gratitud a todos los que de una manera u otra tuvieron que ver con el libro. A José Luis R. Torrego, el autor de la serie de fotografías que da pie a SFO, que, arriesgando el propio devenir de sus instantáneas sobre la ciudad de San Francisco, decidiera unir el destino de estas a mis poemas, solicitándome en primera instancia textos para acompañarlas. Si alguna vez hubo un origen para esta aventura, ese fue, sin duda, José Luis. A la editorial Renacimiento. Sin la implicación de la editorial sevillana, el libro no hubiera podido ser accesible para todos por vez primera. Este esfuerzo europeo se ha visto ahora recompensado en Estados Unidos debido a la labor de Korbin Jones y a la iniciativa de Tolsun Books. Korbin se desveló desde un primer momento como un traductor audaz y generoso con el que he colaborado desde la máxima confianza. El desempeño de Tolsun, por su parte, ha logrado un volumen muy atractivo. Se trata de unos jóvenes editores estadounidenses que trabajan con una independencia y entusiasmo admirables. En el proceso de edición también jugó un papel decisivo desde España Colm Aherm brindando un apoyo profesional impagable. Asimismo, quiero acordarme del escritor salmantino Luis Ingelmo. A él debemos José Luis y yo algunas de las mejores reflexiones que sobre este trabajo se han escrito, y que sirvieron de pórtico a las presentaciones públicas de la versión española de SFO en Madrid y Valladolid. En la primera nos acompañó asimismo Lupe de la Vallina, que además nos hizo las fotos de los autores para el libro y la promoción con gran generosidad. Igualmente de Luis Alemany, que nos brindó el espacio de la edición digital del diario El Mundo llevando a cabo una excelente entrevista; y a los comisarios de PhotoEspaña, Horacio Fernández y Juan Bonilla, que exhibieron el volumen en la BNE en el marco de la exposición temporal «La cámara de hacer poemas» que se prolongó durante todo el verano de 2018. Otros autores e instituciones también se han hecho eco del libro desde hace ya más de cinco años tal y como se recoge en este enlace: pabloluquepinilla.com/sfolibro.htm. No es posible citarlos aquí a todos. Cuentan con mi mayor agradecimiento.






5/ene/2019 - Presentación de "Me deja dicha" de Alicia Saliva (Viajera Editorial, 2019)

Publicada el 29 Ee enero Ee 2019 a las 17:50

El próximo martes 5 de enero a las 20:00 estaré presentando junto a Guadalupe Arbona Abascal el libro de poemas Me deja dicha de la poeta argentina Alicia Saliva, en el Espacio Encuentro de Madrid (C/ Aranda, 20, Bajo B, Madrid).


«Me deja dicha, delicado y singular poemario, está escrito a partir de la lectura de La Anunciación a María, de Paul Claudel. El vínculo entre Violaine, la protagonista de aquella obra, y el yo poético de ésta es tan estrecho que, por momentos, resultará difícil distinguir entre ambos. [...]


Este poemario también está atravesado por el intento de decir, de dejar dicho y, paralelamente, por la noción de que no es posible dejarlo todo dicho. También sobrevuela una premisa que sí es dicha –dichosa–. [...] El corazón, nos dice la autora, no imaginó que le iban a dejar tanto dicho, pero así sucedió.


Lo no dicho sobrevuela. Pero lo dicho horada: no se puede no amar.»


De las notas finales al poemario de Mónica Rosenblum.



1/oct/2018 - Reseña de "La voz que me despierta" de Beatriz Villacañas ("Ibi Oculus", 2018)

Publicada el 1 Ee octubre Ee 2018 a las 14:40

En el último número de Ibi Oculus está colgada mi reseña de "La voz que me despierta" (Ediciones Vitruvio, 2017), el último poemario de Beatriz Villacañas.


Reseñar es un deporte y, a veces, un vicio. Lo siento, no lo pude evitar...


Va aquí abajo íntegra:


La voz que me despierta, Beatriz Villacañas. Vitruvio, 2017.



Pablo Luque Pinilla


La voz que me despierta, el décimo de los poemarios de la autora toledana Beatriz Villacañas, fue presentado públicamente el pasado mes de noviembre en el Centro Riojano de Madrid.


Al igual que ocurre con otras entregas de la poeta, como Jazz, Dublín, El Ángel y la Física o La gravedad y la manzana, por citar algunas de las más conocidas, se trata de una colección de textos que, partiendo de una propuesta concreta, despliega un ramillete connotativo que trasciende la intención argumental de partida. En esta ocasión, el volumen orbita alrededor de la idea de la poesía como llamada, que despierta, enciende y tiraniza ―bendito despotismo el de los versos― a quienes el destino elige como portavoces. Uno de ellos no podía ser otro que el siempre recordado por la autora Juan Antonio Villacañas, padre de la poeta, que de una forma u otra aparece presente en cada nueva entrega de su hija. Si para este escritor de dilatada trayectoria e Hijo Predilecto de la Ciudad de Toledo las palabras se le ponían delante a «hablar y a hacer posturas» («La vanidad de las palabras», A muerto por persona, 1996), y no había voz que se les resistiera ni aun de noche, para nuestra poeta son esas mismas palabras, que se abren camino en el insomnio y despiertan a su progenitor, las que ejercen su influjo sobre ella. De esta manera, como si de los protagonistas de las curaciones de los evangelios sinópticos o del Lázaro resucitado en el de San Juan ―según evocara Bécquer en su Rima VII― se tratara, en el romance que da título al libro el sujeto lírico es invitado a obedecer a una voz que le pide: «¡levántate! ¡anda!» (pág. 25). Un protagonismo de la poesía que abre la puerta a otras composiciones metapoéticas en el conjunto, como «Batallando contra los mismos: profanadores de la palabra», «El espejo del cuento» o «vocación», que sustentan la trama principal del poemario tal y como hemos comentado.


Pero el valor de este volumen no se detiene en este extremo visible del cabo, sino en la inmensa longitud del hilo temático que lo recorre, como también apuntábamos. Así, esta llamada que despierta a la escritora durante el descanso no es solo la de la escritura, sino su cuestión previa; es decir, el factor ignoto que insufla aliento a la misma palabra poética. En este sentido, nos parece advertir que los versos de Villacañas adquieren aquí resonancias proféticas, lo que equivale a aseverar que recuperan perspectivas consustanciales a la mejor poesía de siempre (no en vano, la palabra «vate», que sirve para designar tanto a los poetas como a los visionarios, toma su doble acepción del latín). Se trata, en definitiva, de la decantación de lo sagrado en los poemas para que podamos escuchar la voz del misterio en la escritura: «Hay una eternidad / atada a cada uno de tus pasos, / un bosque amanecido, / mil voces y una voz clamando / en los desiertos / de tu pequeña soledad de cada día» («Caminante», pág. 11). Un hecho que se repite en textos como «Llamada», «Principio de incertidumbre», «Mi hacienda», «Diaria despedida», «Me lo dice la duda», «Pero», «La materia», «Credo», «Aceptación», «Todo», «Esperanza» o «Lo imposible», que cierra el libro, por citar ejemplos significativos. No obstante, no nos encontramos ante un poemario metafísico o esencialista ya que no son pocas las derivas figurativas que proponen algún aspecto de la realidad como punto de partida para una prospección trascendente en el poema. De hecho, esta perspectiva realista se desarrolla de dos maneras a nuestro advertir. De una parte, cantando motivos cotidianos en los que el sujeto poético acusa lo espiritual que los traspasa, ya sean estos las sombras (pág. 12) ―con ecos de las salinianas sombras de La voz a ti debida―, el pan (pág. 18), los glóbulos rojos (pág. 20), la tarde (pág. 22), la Antártida (pág. 23), la torre (pág. 44), la luz (pág. 46), el amado ―siempre el mismo y siempre nuevo ― (pág. 51), las manzanas (pág. 54) o el cerdo (pág. 59) en «Carne y escarnio del cerdo», una de las composiciones más originales del conjunto. De la otra, evocando motivos abiertamente religiosos, como por ejemplo en «Resiliencia», «Canción», «A Santa Teresa» o «El estilo de Dios», por mencionar algunos casos. Finalmente, la onda expansiva de este despliegue alcanza también a una serie de homenajes a personalidades y topónimos, ya sean estos Platón, Manrique, Carlos V, Garcilaso o Miguel Hernández, entre los primeros; o Irlanda, Nueva York, Madrid o Toledo, entre los segundos. Y a la ya habitual tensión de la autora por mezclar poesía y ciencia en sus versos, como ya sucediera en volúmenes pretéritos (pensamos, qué duda cabe, en los citados El Ángel y la física o La gravedad y la manzana, por ejemplo). Así, leemos en «Estado de gracia»: «Materia liberada de ataduras / de tiempos y de formas, / espacio sin contornos ni puntos cardinales, / la imperfección con todo su misterio, / te alivia de tu peso, / te hace manzana ingrávida / y cuerpo transparente que revela / a su ángel más íntimo.» (pág. 21), en referencia a la inclusión de una partícula que genera defectos en una cerámica para potenciar su carácter superconductor, tal y como se explica en el subtítulo del poema a modo de singular entradilla.


Más allá, todo este conglomerado de asuntos, tan vigentes como intemporales, se nos sirve en odres métricos diversos y a menudo clásicos. Se trata, de hecho, de una de las señas de identidad de la escritura de Villacañas, siguiendo en esto el camino desbrozado por su padre, conocido ―y reconocido― por su labor de recuperación de la lira para la poesía de finales del siglo pasado. De esta forma, en el libro hallamos sonetos, décimas, romances, haikus, cuartetos, redondillas, versos blancos anisosilábicos de base impar y, por supuesto, liras, dotando al conjunto de una impronta plural y eufónicamente reconocible.


En definitiva, nos hallamos ante un poemario que actualiza para nosotros una trayectoria infatigable e inspirada haciéndonos partícipes del más hondo compromiso de su autora con su vocación, y de esta con el aliento misterioso y trascendente que la anima. Así, al igual que Víctor Hugo se preguntaba si en su tumba descansaban los restos de un poeta o de un profeta, nosotros comprendemos que en la obra poética de la toledana descansa el poder visionario de una voz que no cesa de pedirnos que despertemos. De recordarnos que el valor de la vigilia ―y, por tanto, de la poesía― está en la escucha atenta y la portavocía del Misterio.



Escucho


Que hable el fantasma de tu voz,
como Hamlet a Hamlet,
que hable en la rosa o en la piedra desnuda,
o en la gota de sal de cualquier lágrima,
o en el nudo del viento.
Que hable
desde la raíz misma del asombro:
que me arranque la duda
(para siempre)
de la palabra y de su eco.

(de La voz que me despierta)


http://www.edicionesencuentro.com/ibioculus/numero-10/merece-la-pena/recomendamos-2/#voz

31/jul/2018- Ibi Oculus 10

Publicada el 31 Ee julio Ee 2018 a las 17:40

Ya se ha publicado el número 10 de la revista digital de poesía Ibi Oculus, con el que concluye un apasionante periplo. En él hemos tenido la ocasión de ofrecer más de doscientas colecciones de poemas, traducciones, artículos, entrevistas, cuentos y otros contenidos valiéndonos para ello del auspicio editorial de Ediciones Encuentro a quien agradecemos la confianza depositada en el proyecto.


Nuestra publicación ha centrado sus esfuerzos en rescatar la poesía del olvido acercándose al género con la conciencia de su relevancia cultural. Insistiendo en su valor como uno de los elementos de la actividad artística más hondamente enraizado en la necesidad expresiva humana. Asimismo, ha querido hacer hincapié en la poesía como canto inspirado, fundamentalmente, en aquello que provoca y enardece la experiencia. Esto nos ha llevado, como intención consiguiente, a indagar aquellos factores de la realidad que la dotan de mayor persuasión y procuran, por tanto, una palabra poética más intensa, honda y atractiva.


En lo concreto de esta décima entrega, hemos incluido en la sección de poesía española e hispanoamericana una antología de los colaboradores más asiduos de Ibi Oculus. Entre ellos nos encontramos Beatriz Russo, Miguel Angel Cervantes Almodóvar, Miguel Ferrando, Milagrosa Romero Samper y un servidor.


En “Poético mundo”, Milagrosa Romero Samper nos propone, con su propia traducción, una selección de poemas del libro Té taoísta, de Boris Konstriktor, una obra de los años setenta titulada originalmente Plata Palustre, correspondiente a la etapa en la que autor se movía en los ambientes literarios no oficiales. Como habitualmente, las composiciones se acompañan de un breve texto introductorio.


La sección “El banquete” se nutre esta vez de la pintura de Alberto Guerrero Gil, cuya estética de la superposición está alumbrando una de las obras artísticas verdaderamente sugerentes de los últimos años. Aprovechamos también la ocasión para repasar su trayectoria.


Antonio Daganzo nos habla en “Plaza pública” de "Poesía de Oídas", la iniciativa que junto a Carolina Barreira lleva a cabo desde 2009. Un atractivo formato creado con la idea de formar audiencias para la literatura desde la valoración del verso como una experiencia sensorial capaz de aunar estrategias variadas de comunicación.


En “Merece la pena” recogemos reseñas de Beatriz Russo y otras propias, para hacernos eco de obras relevantes del género en los últimos tiempos. Así, libros como La voz que me despierta de Beatriz Villacañas, Bestias de un hotel de paso de Jorge Boccanera o "Comiendo una granada" de Esther Muntañola, encuentran espacio en la sección.


“Ibi fabula” e “Ibi infantil” vuelven de la mano de Blanca Alvarez de e Iñaki R. Díaz que nos ofrecen textos y contenidos propios y ajenos. Entre ellos, el prestigioso Premio Internacional de Relatos Prada, concedido a nuestro colaborador Miguel Ferrando por su cuento El pozo de San Hipólito.


“Limes”, destinada a explorar la relación de la poesía con otros géneros literarios y otras disciplinas humanísticas y artísticas, recoge el vídeo poesía de Inés Restán Sanchis, cuyas creaciones también ilustran algunas de las secciones del número aportándole una atmósfera singular.


Por último, esta décima entrega cuenta con las inestimables fotografías de Miguel Ángel Blázquez, que, junto a los vídeos de Inés Restán Sanchis, ilustran entradillas y contenidos del número.


Más allá, como decíamos, con este ejemplar cerramos un ciclo. El que va de la quinta a la décima entrega, que solo el tiempo nos dirá si es la última o la antesala de otro inicio. Por esta razón, como se explica en el editorial, esperamos que este apagón pueda suponer algún punto de partida para todos aquellos que se han acercado a la revista, ya sea como organizadores, como autores invitados o como lectores.


Espero que disfrutéis del número. De todo corazón, muchas gracias.


VER NÚMERO 10 DE IBIOCULUS


6/jun/2018 - "SFO" en "La cámara de hacer poemas" Biblioteca Nacional - Photo España 2018

Publicada el 6 Ee junio Ee 2018 a las 1:05

SFO en “La cámara de hacer poemas”
5 de junio a 23 de septiembre de 2018




“La cámara de hacer poemas” es una exposición de la Biblioteca Nacional de España que desde el pasado 5 de junio y hasta el próximo 23 de septiembre incluye una selección de libros de poesía ilustrados fotográficamente y a la inversa. Como se recoge en uno de los cartelones de su infografía, muestra “cómo han ido uniéndose versos y fotos y aliándose poetas y fotógrafos a lo largo del siglo XX hasta la actualidad”.


En la sección de libros de autores actuales han incluido, junto a volúmenes de poetas como Amalia Bautista, Jenaro Talens, Juan Bonilla o Luis Alberto de Cuenca y fotógrafos como Javier Campano, José del Río Mons, Maireia Sentís o María Alcantarilla, entre otros, SFO, el libro que en colaboración con José Luis Rodríguez Torrego, a cargo de las fotos, publicamos sobre la ciudad de San Francisco en 2013 en la Editorial Renacimiento S.A.


En el citado panel además, se explica: “Desde «iQuién supiera escribir!»... (Madrid 1905), la magistral traducción a fotografía de un poema de Ramón de Campoamor realizada por Antonio Cánovas, hasta ayer mismo, la exposición ofrece una selección de libros que son a la vez libros de poemas y, a su manera cada uno, también fotolibros, con gran presencia de obras poco conocidas y apenas atendidas y parada inevitable en grandes títulos tanto de la poesía como del fotolibro.


LA CÁMARA DE HACER POEMAS pone de manifiesto que, en efecto, el ojo-cámara del que hablaba Baudelaire sigue cazando imágenes, del mismo modo que la cámara del fotógrafo sigue cazando versos, y que la alianza entre ellos sigue siendo una puerta abierta a las posibilidades tanto del libro de poemas como del fotolibro.”


Los comisarios de la muestra son Horacio Fernández y Juan Bonilla a quienes no tengo el placer de conocer, pero a los que agradezco la atención prestada al libro.


http://www.bne.es/es/AreaPrensa/noticias2018/0605-Camara-hacer-poemas-libro-fotografia.html
http://www.phe.es/exposicion/la-camara-poemas/


 


20/nov/2017 - Reseña de "Casa útero" (Calambur, 2016) de Bárbara Butragueño en "Nueva Revista"

Publicada el 20 Ee noviembre Ee 2017 a las 14:05

Útero o intemperie. Los nuevos versos de Bárbara Butragueño

por PABLO LUQUE PINILLA




ABSTRACT

Una reseña en profundidad de un poemario que la merece: Casa útero (Calambur, Barcelona, 2016), lo nuevo de Bárbara Butragueño


ARTÍCULO

Este poemario de Bárbara Butragueño (Madrid, 1985) se dio a conocer públicamente el pasado mes de febrero y contó con otras presentaciones todavía en plena primavera. Se trata de su quinta colección de poemas ─cuatro libros y una plaquette─, y la segunda que la autora confía a la imprenta. Esto evidencia una doble característica de la escritora: la prolificidad y la paciencia, lo que seguramente se debe a su predisposición natural a engendrar versos a partir de cuanto le ocurre y a la virtud de someterlos a escrutinio con minuciosidad de orfebre.


Al lector mínimamente avisado sobre la poesía española actual, no le habrá pasado desapercibida la obra de esta, todavía joven, poeta madrileña. En ella, destaca su lenguaje personal, imaginativo que, sin hacerse eco de las anunciadas defunciones de la retórica, emplea con provecho la metáfora y la imagen, en un ritmo libre, casi siempre sin puntuación. Una escritura en la que cada verso parece brotar en el centro de alguna conmoción existencial y en la que se advierten no pocas referencias que la autora nunca ha dudado en admitir. De esta manera, en sus composiciones percibimos la resonancia de voces como las de Alejandra Pizarnik o Blanca Varela. Y el aliento de lecturas diversas que bien podrían dibujar un arco con diferentes puntos de paso, que van desde el intimismo de Dickinson, al despliegue trópico de Umbral o el poder visionario de Plath. Y, en la órbita de nuestra literatura más cercana, los de la poesía de Ada Salas, Rosa Castro y David Meza o la de su admirado Juan Antonio Marín, por citar el trabajo de autores que son de recuerdo frecuente en sus comparecencias y entrevistas.


He tenido la oportunidad de seguir la evolución de la madrileña desde hace ya bastante tiempo y siempre me ha parecido que le acompaña un insaciable deseo de tragarse el mundo para devolvérnoslo temblando en los poemas. De entresacar esos secretos que la realidad esconde y que al entrar en contacto con el lector suscitan un sonoro escalofrío. Algo que se hace aún más evidente si se ha tenido la oportunidad de asistir a algunos de sus recitales, como los que ha llevado a cabo durante años para la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid o el que celebró en la tertulia Esmirna, por citar dos ejemplos que me resultan familiares. En ellos, con frecuencia, su fraseo parece transcurrir con ademanes de trance contenido, revelando, aún más si cabe, la naturaleza vital e inspirada de su desempeño creativo.


No otra es la propuesta en esta Casa útero, que nos ocupa, si bien advertimos en sus textos un ligero encaminarse hacia un territorio expresivo que, sin renunciar a lo emocional/humoral, busca ensancharse por la vía de lo reflexivo y metafísico, potenciándose así el mensaje. O eso nos parece.


El volumen se divide en tres partes: «La culpa», «Las grandes palabras» y «El hogar caliente», en las que se nos habla de la culpa, de la relación del personaje lírico con la palabra poética y de la búsqueda de la identidad, respectivamente. Como colofón final, encontramos una suerte de anexo con trazas de coda, más que de epílogo, «Calor residual», que añade interesantes reflexiones adicionales a la tercera sección.


En «La culpa» la almendra argumental es el sentimiento de culpa y la manera en que este nos afecta, nos despierta o, también, nos abre al mundo. Así, de cuantas identidades conforman nuestro yo, solo se justifica aquella que no nos exime de la culpa. Pero permanecer en ella es una forma de mentira y hace falta «un grado de ardor un estallido» (pág. 18), ya que «solo muriendo / fieramente cada día / y dejando al temblor / calar el hueso / se puede dar a la vida hondura» (ibid.). Este temblor, por tanto, depende de no circunscribirse en exclusividad a la culpa, lo que permitirá que esta se transforme en un reclamo a un vivir más intenso y profundo, que acabe suponiendo una forma de redención ―nunca explicitada en el poemario, por otro lado―. Además, se propone una perspectiva de desgarro existencial donde saberse tan culpable como disponible a la negación de uno mismo, que nos procure alguna forma de pureza. Aun con todo, no hay palabras que lo consigan y asumimos ese fracaso; ese estado natural de anhedonia espiritual caracterizado por la sensación de «no estar nunca del todo / en ningún sitio» (pág. 19). Por eso, experimentamos un yo insatisfecho y aislado, ante el que uno se pregunta «para qué la bondad / para qué la fe / para qué la herida» (pág. 22) si «nadie nunca / nos responde» (pág. 23). De tal manera que, para ser libre, se estima necesario dejar escapar tales aspiraciones y tan elevada consideración de su cumplimiento. Una resignación y frustración en la que, a pesar de todo, no es imposible la esperanza. Por eso, se exhorta a los que consiguen renacer vaciándose de sí mismos a que compartan la verdad, la mirada limpia, la experiencia que nos salve de la propia culpa. No en vano, a ellos se dirige el final de esta parte: «vosotros vosotros enseñadme / enseñadme / a hacer justicia // enseñadme a ser» (pág. 29).


«Las grandes palabras» principia reconociendo que no se desea saber el significado preciso de la palabra «culpa», pues no es percibida con nitidez la delgada frontera de sus términos, y se prefiere «una forma cauta de certeza» (pág. 36). Se reflexiona sobre la oscuridad de la palabra poética y se lamenta cada vez que el verbo no está incendiado, en la misma medida en que se relaciona la escritura acometida con un lenguaje más convencional con una especie de aurea mediocritas literaria a la que se renuncia, porque «Quizá mi pecho no conozca más idioma / que el diluvio» (pág. 41). Pero la oscuridad igualmente puede ser una forma de refugio: «¿acaso no es esta oscuridad / donde crees que reside la belleza / la escafandra perfecta para ocultarte?» (pág. 42). Y se termina por reconocer que se escribe desde el rapto, desde una posesión en la que la palabra poética toma prestada la voz del poeta como si de un profeta/oráculo se tratara: «Sé que hay incendios, sé que por momentos escucho la música nacer de mí como un antílope mojado, pero esa boca no es la mía, ese odio no es mi odio, yo tengo un cuerpo puro» (pág. 43). En definitiva, este debate interno escenifica la lucha, tan de la autora, por la sinceridad poética sin renunciar a la belleza. La búsqueda, en suma, de los grandes significados en moldes de atractivos significantes.


La última de las partes, «El hogar caliente», aclara que salir del útero, de la casa, es exponerse demasiado «en este mundo de lobos donde los otros tan lobos siempre» (pág. 49). Salir o no salir, esa es la cuestión. Ser útero o intemperie. Así, el útero tiene el valor de lo originario y el exterior supone el bagaje de lo vivido, de lo heredado; lo familiar, emocionalmente. Una aventura al aire libre que se vive a la defensiva: «Pensabas que solo lobo los lobos te amarían» (pág. 52), y que implica la negación del propio cuerpo: «donde dijiste mujer dijiste nunca» (ibid.) y «te borraste el sexo» (pág. 53), para refugiarse en una forma de poseer errática que no es la verdadera fuerza anhelada, aunque sea poderosa y se parezca a la fuerza del varón. Hay, por tanto, inseguridad, miedo, estupor. Y el sujeto poético recuerda de niña a una mujer de caderas grandes que «siempre se está marchando» (pág. 56). En última instancia, se acaba por identificar la deseada fuerza, el protagonismo de la conciencia, como un lugar con un centro, «un animal diminuto que ― espera ― al fin ― encontrarse» (pág. 59) a sí mismo. Y por aquí ya vamos entendiendo el título de la obra, la urgencia por regresar al origen, a la esencia, a la matriz, a un útero desde el que sea factible recomenzar. Un lugar que representa ese espacio desde el que es posible emitir un canto como el de este libro-aullido cuando reivindica la autenticidad ante las más hondas e íntimas encrucijadas personales.


Finalmente, el calor residual que emana del apéndice redunda en la incapacidad del yo para reconocerse, para lograr la esperada identidad, pero nos reserva una hermosa sorpresa final con la que se cierra la esfera uterina del volumen. La aspiración de ser afirmado por otros con una exigencia semejante: «Yo quería que alguien me perdonara para poder perdonarme» (pág. 68); «Sé que hay otros que también vagan y buscan. Con la boca llena de algodones. Cuerpos que tienen frío a todas horas. Y también viven el amor propio como un tartamudeo eterno». (pág. 69).


Cuerpos asimismo con un contorno como el de este poemario, que redondea su forma con la plasticidad a la que nos tiene acostumbrados la escritora. Con las aludidas capacidades metafóricas e imaginativas, vertidas en moldes rítmicos de notable aliento, que consiguen un libro con maneras ―y más que maneras, por la persistencia en el tropo― de alegoría. Más allá, insiste la poeta en su voluntad de omitir las comas, excepto en los poemas en prosa que igualmente jalonan la obra. Además, hay un reiterado empleo del guion tipográfico en la prosa que cierra la tercera parte, que nos permite rastrear los razonamientos fragmentados y discontinuos del sujeto poético, como si la autora copiara al natural del pensamiento sin cocer las frases. De hecho, y en términos generales, en este volumen el ritmo de las consideraciones parece ofrecerse a trazos, manifestando la otra faceta creativa de la escritora: la de la ilustración y el dibujo. Porque Butragueño escribe como dibuja ―o a la inversa―, transcribiendo en cada línea lo que le pasa ― y traspasa― partiendo de una referencia original que, decantada en la memoria, traslada al papel ya transformada en una realidad nueva.


Esta realidad, ya se ha dicho, ofrece una versión bastante reflexiva en este texto, lo que no deja de resultarnos llamativo, por cuanto cada vez son más los que dirigen su mirada hacia esa poesía neopopular e intranscendente que prolifera por las redes y se da bacanales en los nuevos y viejos sellos editoriales. En este sentido, nos parece que la poeta es fiel a su pretensión de ofrecer en palabras de meritoria factura sus más hondas inquietudes vitales. Algo por lo que vale la pena reparar en esta propuesta poética en un tiempo en el que nuevos paradigmas antropológicos ―el literario entre ellos― no dejan de suponer una revalorización del viejo e ingenuo culto al valor omnipotente de la razón, y de esta a los pies del bienestar y el progreso, como suele suceder en las épocas determinadas por los grandes avances.


Buscamos el bienestar y progresamos, cómo no, pero no es posible hacerlo con éxito si rehuimos hacer las cuentas con nuestras más hondas hechuras: esa dependencia de la realidad que nos muestra la fragilidad estructural de la condición humana, la pertinencia de los interrogantes últimos y penúltimos, y la necesidad de significados verdaderos. Es por este motivo que esta escritura, y la de tantos otros que transitan los arduos caminos de la autenticidad y la belleza, está llamada a erigirse en testimonio de resistencia en un momento en el que hasta la poesía parece rendida al poder de lo banal y lo efímero.


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